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"Las clínicas veterinarias son un eslabón más de la salud pública"

27/03/2018Granada El Ideal
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Francisco de Asís Muñoz Collado, presidente del Colegio de Veterinarios de Granada

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Francisco de Asís Muñoz Collado, presidente del Colegio de Veterinarios de Granada, hace balance y expresa, sin tapujos, la opinión del colectivo que dirige sobre los temas candentes del gremio: la regulación de la carrera profesional de Veterinarios de Salud Pública, la Ley de protección animal o el, a veces desconocido, papel del veterinario en la sociedad. De Asís Muñoz solicita que el ejercicio de clínico veterinario se conciba como “un eslabón más del sistema sanitario” y pide “regulación y reconocimiento” para la especialidad Veterinaria de Salud Pública.


Una creencia habitual es que el veterinario "sólo cura animales". ¿Hasta dónde llega el papel del veterinario en la salud pública?


El veterinario de Salud Pública ejerce una función primordial en el estado sanitario de la población humana. La Ley de ordenación de las profesiones sanitarias establece que corresponde a los Veterinarios el control de la higiene en la producción y elaboración de alimentos de origen animal, así como la prevención y lucha contra las enfermedades animales, particularmente las zoonosis, para evitar los riesgos que en el hombre pueden producir la vida animal y sus enfermedades.


Centrales lecheras, fábricas de embutidos, pescaderías, etc., todas son controlados por los veterinarios. Éstos evitan la transmisión de enfermedades que se transmiten por los alimentos, además de garantizar la calidad del producto en defensa del consumidor. Pero no solo ahí. Las clínicas veterinarias son un eslabón más del sistema sanitario, el ejercicio clínico veterinario controla enfermedades de transmisión entre el hombre y los animales y detecta posibles epidemias.


Entre los retos para los Colegios de Veterinarios está el regular la carrera profesional de Veterinarios de Salud Pública...


Es una deuda "política". La normativa de las profesiones sanitarias lo establece claramente: deben establecerse procedimientos para el reconocimiento del desarrollo profesional y la carrera.
Pero, al igual que otras profesiones sanitarias sí se han establecido, en el caso de la profesión veterinaria hay una carencia total y absoluta. Hay que pedir a los gestores de los sistemas sanitarios que implementen este reconocimiento, cuya carencia se antoja discriminatoria.


¿Qué líneas de actuación e iniciativas está llevando a cabo actualmente el Colegio de Veterinarios?


La formación continua acreditada del Veterinario de Salud Pública es un asunto prioritario para el Colegio porque tiene un reflejo directo en el bienestar de la población, asegurando los niveles de calidad de los productos que consumimos. Pero también nos ocupamos del bienestar animal. De hecho, somos los garantes de que los animales, tanto los de compañía como los de producción, cumplen todos los requisitos que garantizan su bienestar en todos los momentos de su vida.


Y, además, lo transmitimos a la sociedad. Cada año se organizan actividades en los colegios de Primaria y Secundaria para contarle a los chavales cómo se cuida un animal y cómo debemos respetar y atender su desarrollo, lo mismo que entre todos debemos hacer que su papel en la sociedad no tenga connotaciones negativas.


En otro campo, teniendo en cuenta que nuestra profesión es “huérfana” universitaria en Granada, ya que la titulación solo se imparte en Córdoba, creemos que es obligado establecer un vínculo de conexión con la UGR, con carácter institucional y formativo, para extender los campos de trabajo veterinarios a la comunidad universitaria y a la sociedad granadina.


¿Es suficiente la Ley de Protección animal actual? ¿Qué modificaciones plantean desde el Colegio?


La Ley andaluza de 2011 creo que está en un momento que requiere ser actualizada. Se han modificado los parámetros del bienestar animal, nuestra sociedad ya los percibe como inherentes a la existencia de animales en nuestro entorno y ello debe tener un reconocimiento más acorde a los tiempos. Por ejemplo, se considera necesario la regulación de los refugios animales o perreras, esterilizaciones o eutanasias.


Esterilizaciones, eutanasia, refugios animales; ¿qué reivindican sobre estos temas?


Recientemente se ha aprobado, por iniciativa de la Asociación de Veterinarios Municipales, una norma UNE que establece los patrones que debe cumplir un refugio. Esta norma UNE necesita ser recogida en el texto legal que propugna la protección animal. Hoy en día no solo seguimos luchando contra el abandono animal, sino que también las administraciones están asumiendo el reto de acercarse al “sacrificio cero”, potenciando la adopción. Pero ello no puede conllevar que los animales se mantengan de cualquier manera, muchas veces hacinados. Esta nueva norma garantiza su bienestar en tanto sean alojados en residencias o perreras. Ese prisma es el mismo que debe de aplicarse cuando se habla de esterilización o eutanasia. La primera debe garantizar la supervivencia del animal y la segunda solo debe aplicarse cuando la Salud Pública o el bienestar animal estén comprometidos.


Pero no solo los refugios deben regularse; las clínicas veterinarias también deben estar amparada por el cumplimiento de la ley, en especial ahora que las nuevas formas empresariales están “invirtiendo” en clínicas que escapan al control deontológico de los Colegios profesionales cuando el propietario de la misma es una cadena empresarial. Todo ello preocupa más teniendo en cuenta el relevante papel de la clínica en la Salud pública.


¿Cómo ve la situación actual relativa a los abandonos de animales en Granada? ¿Hay falta de educación relacionada con la tenencia responsable de animales?


Llevamos muchos años trabajando con las administraciones para difundir el concepto de “tenencia responsable” de animales. Este concepto, que nace en el seno de la clínica veterinaria, abarca tanto la relación que el propietario tiene con su mascota como la relación que ésta tiene con la sociedad. En el primer apartado ya hemos comentado la importancia que tiene mantener los objetivos que marca el bienestar animal por parte de los responsables de los animales. Ni que decir tiene que, en el segundo aspecto, no es el animal el responsable primero, sino su propietario. Los ladridos de un perro pueden molestar cuando se deja encerrado en una terraza; las heces de un animal solo son visibles cuando su dueño no las recoge de la vía pública.

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