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Hogares funcionando como explotaciones o industrias. La receta de este prestigioso veterinario para frenar al COVID-19

01/05/2020 La Gaceta de Salamanca
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Elías F. Rodríguez Ferri, en la Universidad de León.

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–Me pareció escucharle en “Agropopular” decir que los veterinarios tienen mejor formación para crisis como la del coronavirus que muchos de los que ahora están en comités de expertos, ¿en qué se apoya?

–Quiero recordar que la expresión fue que los veterinarios poseen mejor formación que la mayor parte de las profesiones sanitarias. No me referí a ningún comité de expertos. Simplemente era una percepción que luego se transformó en una evidencia al comparar las materias y los créditos que se cursan en una facultad de veterinaria.

Pero no es solo la formación de base, sino también la trayectoria en el ámbito de la Salud Pública, la experiencia en Sanidad Animal y Zoonosis o la investigación en cuestiones etiológicas, diagnóstico, diseño y desarrollo de vacunas, etc., campos en los que muchos colegas poseen gran experiencia y su juicio sería, sin duda de interés, ofreciendo un punto de vista del que se pueden obtener resultados aplicables a situaciones como las que vivimos.

–Comentaba que Islas Feroe, Dinamarca y Alemania están obteniendo mejores resultados que España y allí hay veterinarios al frente. ¿Qué medidas han adoptado allí diferentes a las de España?

–Desconozco el detalle, pero la confianza de depositar la responsabilidad de la gestión en estos países y los resultados, parece suficiente carta de presentación. El de Alemania, por su entidad y tamaño, puede ser el mejor ejemplo. La responsabilidad de la lucha contra la COVID 19 corresponde al Dr. Lothar Wieler, microbiólogo veterinario, presidente del instituto Robert Koch desde 2015. A fecha de hoy, según fuentes oficiales, la cifra de fallecidos asciendo a 5.575, sobre 153.393 contagiados, que representan 6,72 por 100.000 habitantes, siendo 106.800 los casos dados de alta y hace días que ya han entrado en fase de desconfinamiento. En Dinamarca, sobre 8.408 casos, han fallecido 403 personas y han sido dados de alta 5.715. En las islas Feroe, se han producido 187 casos y no ha habido fallecimientos; en este caso, como en Alemania, el responsable es el veterinario Debes Christiansen. Otros ejemplos que se podrían poner incluso a China, que superó ya el proceso y donde el Dr. George Gao es el Director General del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades. A mí, se me ocurre pensar, que no todo será fruto de la coincidencia o la casualidad, sino que habrá probablemente diferentes formas de abordar el problema.

Como quiera que sea, algunos datos ha venido publicando la prensa y tienen que ver, sobre todo, con la realización de gran número de test desde el principio, con lo que dispusieron de los datos que otros no hemos tenido; así localizaron los focos y pudieron actuar, además, con extrema rapidez, aislando enfermos y portadores y evitando más contagios. Además de su capacidad interna, que se puso rápidamente en marcha para elaborar, con la mínima dependencia del exterior, del material necesario para prevenir de los contagios.

– ¿Cuándo se debería haber empezado a actuar en España?

–Si, como ahora se está conociendo, el virus ya circulaba en febrero y aún se oyen voces que sitúan casos incluso en enero, y hasta el 14 de marzo no se produce la publicación del situación de alarma y el consiguiente confinamiento, ¿pasó algo para que los sistemas de alerta no precisaran la situación? Desde la última semana de febrero y los días de marzo que están en la mente de todos, los actos multitudinarios propiciaron una propagación sin precedentes de un virus que aprovechó todas las oportunidades que se le ofrecieron.

El referente tuvo que ser China y las experiencias vividas en relación con las epidemias-pandemias anteriores debieron ser valoradas de forma distinta. No se puede entender, como ahora se señala, que entre el 14 y el 18 de febrero hubiera entradas múltiples del virus y pasaran desapercibidas. Las medidas de alerta debieron estar dispuestas sobre la pista de lo que estaba sucediendo en China y que después estalló en Italia. Vivimos en un mundo global y lo “exótico” es, hace ya tiempo, un término obsoleto. Las barreras de contención en forma de controles, vigilancia en todas las vías de desplazamientos internacionales, confinamiento, cierre de establecimientos no estuvieron a punto cuando debieron estarlo.

El uso de los medios de comunicación para anunciar una medida que se iba a ejecutar 48 o 72 horas después, provocó la dispersión de infectados que propagaron el virus de forma radial, como la pólvora. Menos más que los abnegados médicos, enfermeros, sanitarios en general, con un espectáculo bochornoso de falta de material de protección y retraso en la disponibilidad de materiales diagnósticos, hicieron mucho más de lo que pudieron.

Faltó estrategia de prevención y rapidez de ejecución. Como un militar, tuvo que haberse identificado con la rapidez debida los centros más vulnerables, los focos donde asentaron los casos y, con igual rapidez, ejecutado las medidas más radicales posibles de protección, sin exclusiones ni aplazamientos.

Ahora mismo se están describiendo en Europa brotes epidémicos de gripe aviar por virus de alta patogenicidad H5N8 que ya alcanzaron la cifra de 245. Basta echar una ojeada a la página web de la OIE para ver cómo se protegen preventivamente de su difusión. El mismo ejemplo es aplicable a la peste porcina africana que ahora se sitúa en Europa del Este.

– ¿Es partidario de las salidas autorizadas para niños?

–Me preocupa, como he tenido ocasión de compartir con muchos sanitarios en ejercicio. Es comprensible el estado de ansiedad después de 6 semanas de confinamiento; sin embargo, en este tipo de cuestiones, los errores se pagan muy caro.

– ¿Cómo aconsejaría que debería ser el desconfinamiento?

–Desde mi punto de vista, existen dos prioridades de conocimiento. El primero se refiere a un conocimiento de la situación que, a fecha de hoy ni conocemos, ni se le espera. El perfil del paciente por coronavirus se distribuye entre los enfermos hospitalizados, los enfermos que con un cuadro clínico menos grave permanecen en casa, los fallecidos y los infectados no enfermos, es decir, sin cuadro clínico leve o grave que denote su situación, pero infectados, portadores y excretores del virus. Tenemos información, como revelan los medios de comunicación y los informes a los que se accede sobre el particular y, en distinta medida, de los hospitalizados y de los fallecidos, pero se carece del conocimiento de su situación de aquellos con enfermedad menos grave que permanecen en casa y, desde luego de los infectados no enfermos, portadores asintomáticos y excretores de virus. Para este grupo, de gran importancia epidemiológica pues excretan virus sin síntomas (otro tanto puede ocurrir, también, en el caso de infectados en periodo de incubación), desconocemos totalmente su situación al no haberse realizado los tests masivos, tan reclamados.

-¿No llega muy tarde el estudio de seroprevalencia?

–Muchos sectores llevan insistiendo desde hace tiempo en la necesidad de realizar pruebas masivas, que alcancen el mayor número posible de la población. Las pruebas masivas deberían ser completas, esto es: PCR más determinaciones rápidas de anticuerpos en plan de cribado y completar con estudios serológicos cuantitativos. El estudio que se nos anuncia es simplemente una estimación-valoración sobre una muestra entre 60.000 y 90.000 determinaciones que, sobre una población de 47 millones de habitantes, representará la información de menos del 1% de la población. Las unidades familiares o los pequeños negocios con unos pocos empleados, si es que esa es la unidad epidemiológica del muestreo que aleatoriamente entren en el estudio, muy bien, pero las que no entren en él mantendrán la duda, al menos, en ausencia de síntomas, de si son (o han sido) portadores asintomáticos (infectados, no enfermos), portadores con síntomas leves que pasan desapercibidos o si han superado la infección y permanecen protegidos con un título suficiente o no de anticuerpos protectores, que si revelará el ELISA. Esta última información, que se podrá extrapolar con el sesgo de la escasísima muestra, en mi opinión debería fundamentarse en determinaciones masivas para que el ideal de que entre el 60 y el 80% de la población estuviera protegido por la superación del proceso y funcionase como inmunidad grupal o de rebaño, para el resto no inmunizado, bloqueando la transmisión del virus, seguirá siendo una incógnita de la que si se excluirán con la información complementaria de la PCR los grupos a los que desde el principio si se han investigado, por distintas razones (hospitalizados, residencias, otros grupos sociales de riesgo, etc).

Yo creo, por tanto, que el estudio no solo llega tarde, sino que servirá tan solo para conocer estimaciones o proyecciones de los resultados que se obtengan a partir de la muestra poblacional. En mi opinión el país tiene recursos movilizables para procesar, sea por pruebas rápidas o por ELISA, no una muestra, sino la totalidad de la población, si fuera necesario y la prensa está constantemente aludiendo a las universidades, centros de investigación públicos y privados que poseen equipos y personal competente y adiestrado, listo para ser utilizado en esa dirección. La pregunta es si lo es o no lo es. Queda, en cualquier caso, la aplicación de la PCR, capaz de determinar la capacidad de un asintomático o leve, de ser un excretor activo y, por ello, con capacidad de distribuir el virus y propiciar los contagios.

– ¿Las pruebas de diagnóstico son las mismas que se están utilizando por ejemplo en esos países que ponía como modelo?

–Aproximadamente son las mismas, aunque como los proveedores seguramente son distintos y estos momentos la demanda está por las nubes y la oferta es muy variada, mucho del valor de los test depende del acierto en encontrar un proveedor de garantía y productos con sensibilidad y especificidad elevadas. Así, que la rapidez y la disponibilidad de contactos comerciales fiables y de garantía, pueden hacer variar totalmente el resultado pues, como hemos podido ver en esto, como en todo, hay mucho aprovechado. Aquí, también, la rapidez y la seriedad de los buenos contactos con proveedores (casi todos asiáticos), hemos visto que han producido aciertos o desaciertos en la gestión de aprovisionamiento. En la actualidad se están produciendo desarrollos hacia nuevos métodos serológicos (a partir del suero de los pacientes), como el método ELISA (un análisis inmuno-enzimático) menos rápidos, pero que procesan a la vez gran número de muestras e incluso automatizables, muy sensibles y específicos, capaces de informar cuali-cuantitativamente de la situación del paciente.

– ¿Qué sistemas de bioseguridad del campo deberíamos copiar en nuestros hogares?

–En las explotaciones ganaderas o en las industrias agroalimentarias que yo he puesto como ejemplo en alguna ocasión, funciona el convencimiento de que cualquier olvido o imprudencia se paga muy caro. El precio puede ser la quiebra total, simplemente porque el ganado enferma o muere, porque se generan sobrecostos imposibles de asumir. Si se trata de una industria agroalimentaria y tenemos ejemplos bastante cercanos con los casos de listeriosis, el incumplimiento de las autoevaluaciones o la no aplicación de análisis de riesgos y puntos de control crítico, se paga muy caro, igualmente.

Los hogares, a estas alturas de la crisis, deben funcionar igualmente que si se tratara de uno de aquellos establecimientos. El peligro aquí es el coronavirus y los riesgos se establecen en todos los posibles contactos con el exterior que pueden arrastrar virus hacia el interior. Así que, en el exterior y en función del riesgo, protegidos convenientemente con mascarillas útiles, bien colocadas y ajustadas; si se trata de un trabajo en contacto directo y más o menos estrecho con otras personas, protección, incluso de ojos, guantes de un solo uso, y según la valoración que merezca, incluso de pelo. En el regreso a casa, cuidado con los pomos de las puertas, manijas, pasamanos, etc; algunas alfombrillas a la entrada, de material absorbente, pueden impregnarse con sustancias desinfectantes para que actúen como barrera tipo pediluvio, con el fin de una primera limpieza de la suela del calzado, que debe disponerse en un lugar idóneo y ser objeto de un repaso con la misma solución antes citada u otra parecida. Los guantes se han eliminado y el lavado frecuente de manos es el mejor sustituto. La limpieza e higiene habitual es la mejor norma, ventilando la casa con frecuencia y utilizando friegasuelos que incorporen sustancias activas frente al virus..

-Cada año y se testea la situación sanitaria del ganado, ¿tendríamos que hacernos tests de forma periódica del COVID cuando pase la alarma?

–Yo creo que sería muy pertinente y, además, convertido en rutina, no creo que suponga inconvenientes traumáticos. Hasta ahora no sabemos cómo inmuniza, cuanto inmuniza y qué duración tiene la inmunidad protectora. Eso solo se puede saber aplicando esos recursos

-¿Cómo van a cambiar los trabajos de campo por el COVID?

–No creo que eso cambie mucho. En cuanto se levante el estado de alarma, con pruebas diagnósticas por delante y la valoración consiguiente de riesgos y peligros, se pondrán poco a poco en marcha todas las intervenciones y dentro de un tiempo nos habremos acostumbrado a nuevas formas de trabajar.

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