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El negocio ilegal de la exportación de sangre animal: un millón de euros y 500 cadáveres

29/06/2022 El Periódico
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Uno de los animales rescatados de la red de venta ilegal de sangre. / GUARDIA CIVIL

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El empresario detenido hace casi dos semanas, acusado de extraer sangre a perros y gatos hasta causarles la muerte para luego venderla a clínicas veterinarias ganó más de un millón de euros desde 2006 y podría haber acabado con la vida de cerca de 500 animales.

Así lo han indicado fuentes del Seprona de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil, que arrestó al hombre el pasado día 16 junto a un colaborador en el marco de la Operación Elton, nombrada en memoria del agente canino que halló el cuerpo de Diana Quer, fallecido en 2020.

l empresario, L.M.V.F., es dueño de la mercantil Centro de Transfusiones Veterinaria S.L. y presidente de la Asociación de Hematología y Homeopatía Animal, encargada de la certificación de laboratorios de hematología y de bancos de sangre.

Prácticas "dolorosas y crueles"


El mismo día 16, la Fiscalía de Madrid anunció que iniciaba una investigación acerca de las prácticas "dolorosas y crueles", en ocasiones hasta causarles la muerte, a las que sometía a los animales para extraerles la sangre. Podría haber cometido un delito relativo a la protección de animales domésticos y otro de intrusismo laboral, pues carecía de cualquier tipo de titulación.

La empresa vendía inicialmente la sangre a centros veterinarios de la Comunidad de Madrid, pero acabó extendiendo su negocio por toda España y otros países europeos como Italia, Bélgica, Francia y Portugal.

El entramado delictivo era "pionero" y se servía de empresas de transporte para su distribución: "Es una tipología que no habíamos visto nunca, con las dificultades que eso conlleva para la investigación", señalan las fuentes del Seprona.

Veterinarios implicados


El detenido, que contó con la colaboración de algunos veterinarios, según las mismas fuentes, se estima que facturó cientos de miles de euros en los últimos dos años y más de un millón desde que empezó a vender sangre animal en 2006.

El Centro de Transfusiones Veterinaria llevaba a cabo sus actos delictivos en Madrid y alrededores, principalmente en una finca en la localidad de Humanes, donde exanguinaba a los animales, y en un laboratorio situado en la Carretera de Canillas, donde la Guardia Civil incautó cerca de 600 bolsas de plasma congelado.

También en un crematorio en Yuncos (Toledo), que pertenece a una persona ajena a la trama delictiva y donde la Fiscalía ha contabilizado 60 cadáveres de animales muertos por la extracción de sangre entre los meses de abril y mayo.

En su intervención en la finca de Humanes, la Guardia Civil liberó a 249 perros, gatos y conejos que el empresario conseguía a través de particulares y protectoras. Tenían heridas y enfermedades de las que actualmente están siendo tratadas en distintos centros de Madrid.

Además de los que fueron liberados y de los cadáveres localizados en Toledo, se investiga la implicación del empresario en la muerte de muchos más animales, en torno a medio millar.

Célebre en el mundo veterinario


El Centro de Transfusiones era conocido entre las clínicas veterinarias y gozaba de confianza entre los profesionales del sector. En su página web se presentaban como un referente en la comercialización de sangre animal.

"Era famoso en el mundo veterinario. Las bolsas de sangre parecía que tenían todas las garantías y los centros veterinarios trabajaban con su empresa desconociendo cómo obtenía la sangre", explica Cristina Fragio, profesora especialista en hematología veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

Fragio admite que hasta en el Hospital Clínico Veterinario de la Complutense, cuando no tenían reservas de sangre suficientes, han llegado a contratar los servicios de la empresa del detenido, aunque asegura que no conocían las torturas a las que presuntamente sometía a los animales.

Nacho Paunero, presidente de la protectora de animales El Refugio, coincide en resaltar la fama del Centro de Transfusión: "Todo el mundo relacionado con este ambiente tenía confianza en que funcionaba bien. En un momento dado, era el único sitio de toda España en el que se podía pedir sangre", apunta.

Asegura que esta es una de las situaciones "más atroces" que ha visto en los 26 años que lleva denunciando el maltrato animal desde El Refugio, protectora que participa en más de cien procedimientos.

Práctica contraindicada


El proceso de extracción de sangre en perros y gatos, los animales con los que mayoritariamente trabajaba el detenido, es idéntico al que se practica en humanos: un pinchazo de unos diez minutos, la sangre se introduce en una bolsa y se almacena en neveras a la espera de que algún paciente la necesite.

"No es difícil ni invasiva. También son los mismos los supuestos en los que se hacen transfusiones en humanos y animales: anemia, problemas de coagulación, desangramientos...", explica Cristina Fragio.

No obstante, sí varía el lugar del pinchazo. En los humanos es normalmente en el brazo, mientras que en perros y gatos se suele inyectar en la vena yugular, localizada en el cuello.

Pinchazo en el corazón para tener más cantidad

El detenido, sin embargo, pinchaba a los animales en el ventrículo izquierdo del corazón para obtener mayores cantidades de fluido, provocándoles la muerte por shock hipovolémico, explicó la Guardia Civil en el momento de su detención.

Una práctica que en medicina veterinaria, indica Fragio, está contraindicada en casi todos los supuestos por el riesgo que implica para el animal.

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