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El extraño animal que hibernó por primera vez en la Tierra

11/09/2020 ABC Ciencia
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Rescreación de un Lystrosaurus en estado de letargo - Crystal Shin

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Muchos animales, especialmente aquellos que viven cerca o dentro de las regiones polares, hibernan para pasar los duros meses de invierno cuando escasean los alimentos, bajan las temperaturas y los días son oscuros. La reducción temporal de su tasa metabólica les ayuda a pasar un temporada difícil. Este método de supervivencia es empleado en la actualidad por osos, ardillas, ranas e incluso peces, pero puede ser mucho más antiguo de lo que se pensaba.

Científicos de la Universidad de Washington creen que un extraño cuadrípedo de aspecto fofo que vivió en la Antártida durante el Triásico Temprano, hace unos 250 millones de años, pudo haber sido el primer vertebrado en pasar un estado similar a la hibernación. La clave se encuentra en unos cambios descubiertos en sus colmillos fósiles, que parecen responder al estrés producido por el letargo temporal.

Sección del colmillo fosilizado de un Lystrosaurus antártico que muestra capas de dentina depositadas en anillos de crecimiento. En la parte superior derecha hay una vista de cerca de las capas, con una barra blanca que resalta una zona indicativa de un estado similar a la hibernación. La barra de escala es de 1 milímetro
Sección del colmillo fosilizado de un Lystrosaurus antártico que muestra capas de dentina depositadas en anillos de crecimiento. En la parte superior derecha hay una vista de cerca de las capas, con una barra blanca que resalta una zona indicativa de un estado similar a la hibernación. La barra de escala es de 1 milímetro - Megan Whitney / Christian Sidor

Colmillos en crecimiento
Estas criaturas, miembros del género Lystrosaurus, eran parientes lejanos de los mamíferos. De cuerpo rechoncho, solían alcanzar el tamaño de un cerdo aunque algunos ejemplares se acercaban al metro y medio de largo. Los paleontólogos han encontrado sus restos en India, China, Rusia, partes de África y la Antártida. De alguna manera,
lograron sobrevivir a la mayor extinción masiva del planeta, que acabó con el 95% de todas las especies vivas. El animal no tenían dientes pero sí un par de colmillos en la mandíbula superior, que probablemente empleaban para cavar y buscar alimento entre la vegetación del suelo, como raíces y tubérculos.


Fueron precisamente esos colmillos los que hicieron posible el estudio, publicado en la revista «Communications Biology». Como los elefantes, los colmillos de Lystrosaurus crecían continuamente a lo largo de sus vidas. De esta forma, las secciones transversales de los colmillos fosilizados pueden albergar información sobre el metabolismo, el crecimiento y el estrés del animal año tras año. Con eso en mente, los investigadores compararon los colmillos de seis Lystrosaurus antárticos con los de cuatro de Sudáfrica.

Los sitios donde se han encontrado fósiles de esta criatura en la Antártida estaban en el Triásico a unos 72 grados de latitud sur, muy dentro del Círculo Antártico, a 66,3 grados sur. Mientras tanto, lo que ahora es Sudáfrica se encontraba a unos 885 km al norte, lejos del Círculo Antártico.

Los colmillos hallados en las dos regiones mostraron patrones de crecimiento similares, con capas de dentina depositadas en círculos concéntricos como los anillos de los árboles. Pero los fósiles de la Antártida albergaron una característica adicional rara o ausente más al norte: anillos gruesos y poco espaciados, que según los investigadores probablemente indican períodos de menor deposición debido al estrés prolongado. Algo parecido ocurre en los dientes de los animales modernos que hibernan.

Los autores han llegado a la conclusión de que los ejemplares en la Antártida podrían necesitar alguna forma de adaptación similar a la hibernación para hacer frente a la vida cerca del Polo Sur. Aunque la Tierra era mucho más cálida durante el Triásico y algunas partes de la Antártida podían haber estado cubiertas de bosques, la luz del sol estaba ausente durante largos períodos en invierno.

Estos fósiles son, según el estudio, la evidencia más antigua de un estado similar a la hibernación en un animal vertebrado. Si está en lo cierto, el letargo surgió mucho antes de lo que se creía.

«Los animales que viven en o cerca de los polos siempre han tenido que hacer frente a los ambientes más extremos», explica la autora principal, Megan Whitney, que realizó el estudio como estudiante en la Universidad de Washington y ahora se encuentra en Harvard. «Estos hallazgos preliminares indican que entrar en un estado similar a la hibernación no es un tipo de adaptación relativamente nueva. Es antiguo»

Señales de estrés
Whitney cree que muchos otros vertebrados antiguos en latitudes altas también podrían haber actuado igual para hacer frente a las tensiones del invierno. Pero muchos animales extintos famosos, incluidos los dinosaurios que evolucionaron y se propagaron después de la muerte de Lystrosaurus, no tienen dientes que crezcan continuamente, así que no pueden comprobarse las señales específicas provocadas por una supuesta hibernación si es que alguno llegó a tener ese comportamiento.

«Los animales de sangre fría a menudo apagan su metabolismo por completo durante una temporada difícil, pero muchos animales endotérmicos o de 'sangre caliente' que hibernan con frecuencia reactivan su metabolismo durante el período de hibernación», señala Whitney. «Lo que observamos en los colmillos de Lystrosaurus antártico se ajusta a un patrón de pequeños 'eventos de reactivación' metabólica durante un período de estrés, que es muy similar a lo que vemos en los hibernadores de sangre caliente hoy en día», añade.

Si es así, este primo lejano de los mamíferos no es solo un ejemplo de una criatura vigorosa. También es un recordatorio de que muchas características de la vida actual pueden haber existido durante cientos de millones de años antes de que los humanos evolucionaran para observarlas.

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