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De prisas, genética y vacunas

28/12/2020 Noticias de Guipúzcoa
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De prisas, genética y vacunas

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Ha habido prisa en ser los primeros en fabricar, comercializar y administrar la vacuna. Se atribuye a Fernando VII, otro nefasto Borbón, la frase dirigida a su ayuda de cámara, "Vísteme despacio, que tengo prisa". Y viene a cuento el rey felón, porque también nos referiremos a la Genética.

Un reciente trabajo del genetista noruego del Centro para la Salud y la Fertilidad, Dr. Ole Bernt Lenning, relaciona la distribución del número de afectados del COVID-19 con la distribución geográfica del haplogrupo R1b. Dicho de una forma muy sencilla, aunque poco académica, serían una serie de variables genéticas trasmisibles del cromosoma Y, privativo de los varones, que tienen ciertas características que se heredan, el color de los ojos, el grupo sanguíneo y otras. El haplogrupo R1b, es el más común en Europa occidental, llegando a más del 80% de la población en Irlanda, Tierras Altas de Escocia, Gales occidental, franja atlántica francesa, País Vasco, algunas poblaciones costeras del Mar del Norte, Cataluña, Anatolia, Armenia (35%), los bashkires de la región de los Urales en Rusia (50%), Turkmenistán (más del 35%), el pueblo hazara de Afganistán (35%), los uigures del noroeste de China (20%) y los newars de Nepal (11%). Una ligera variante se detecta también en el norte de Senegal.

Este mapa de distribución del haplogrupo R1b, coincide, como si de un calco se tratara, con los países más afectados por la pandemia, incluida la aislada Armenia. Otro capricho de la Genética. No insistiré en el tema por precaución. Recuerdo, aunque no sea políticamente correcto ejercitar la memoria en algunos temas y personas en aras de la reconciliación, un comentario con base científica, de Xabier Arzalluz, pronunciado en 1993 en una conferencia en euskera, organizada en Tolosa por el foro Galtzaundi, sobre el elevado número de personas con el factor Rh negativo existente en Euskadi, sacado del contexto por el diario ABC, levantó gran polvareda mediática pesebrera. Pero la Genética es una ciencia con múltiples aplicaciones en medicina y en veterinaria y volvemos al concepto Una única Salud, que algunos se empeñan en no comprender. También aplicable en lo que a la investigación de las vacunas se refiere.

Hace unos días, una nota en la web del laboratorio estadounidense Moderna, anunciaba la autorización de uso de su vacuna ARNm-1273 por parte de la FDA americana. En el estudio que presentaban, sin revisión por pares independientes, afirmaban que en su fase 3 habían participado 30.000 personas de las que 196, –185 en el grupo placebo y 11 en el vacunado–, habían padecido el COVID-19 y de ellas 30, todas del grupo placebo, lo fueron de gravedad y una falleció. Por lo demás, aseguraban que no se habían identificado problemas de seguridad importantes, después de dos meses de seguimiento. Y ahora volvemos a la Genética, porque afirma el laboratorio americano que la eficacia demostrada por la vacuna fue constante, con independencia de la edad, la raza, la etnia, y el género. Los 196 casos de enfermos por COVID-19 incluyeron 33 adultos mayores de 65 años y 42 participantes que se identificaron como pertenecientes a comunidades diversas, 29 hispanos o latinos, 6 negros o afroamericanos, 4 asiático americanos y 3 participantes multirraciales. Es decir, que la mayoría de los casos detectados son de origen caucásico. Blanquitos, para entendernos.

Sorprende un poco que solo 33 de los afectados sean mayores de 65 años, pero no citan los rangos de edad del resto de los grupos de estudio. Establecen que la inmunidad llega hasta los cuatro meses, aunque realmente sean tres, ya que habría que empezar a contar desde la fecha de la segunda dosis, 28 días después de la primera. Todo ello, admitiendo a priori, que el diseño de estos estudios es muy complejo y por tanto su análisis también debería serlo. No se deben ofrecer soluciones simples a problemas complejos, porque, "de la prisa, solo queda el cansancio".

En la revista Independent de finales de noviembre, el director médico de la estadounidense Moderna, Tal Zaks, nos invita a ser cautos con los resultados de la vacuna, pide que los vacunados sigan manteniendo las normas de seguridad y se cura en salud al afirmar que podrían infectarse y, lo más importante, infectar a otros. Lo único que han demostrado por ahora es que se reduce la incidencia de enfermedad. Le honra la honestidad de estas declaraciones, pero no nos tranquiliza mucho. De todas formas, podremos observar a los gringos y a los británicos vacunados durante estas semanas y sacar algunas conclusiones.

Una nota propagandística del gobierno británico comunicaba la autorización por parte de Reino Unido de la vacuna de Pfizer/BioNTech, a propuesta de la Agencia británica Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA), cuyos expertos aseguran que cumple con sus estrictos estándares de seguridad, calidad y eficacia. La Agencia Europea del Medicamento, la nuestra, se pronunciaba favorablemente el día 21 de diciembre. Ya lo recordaba Montaigne: "La prisa se pone a sí misma la zancadilla" y eso ha ocurrido. Tras las fotos de los dos viejecitos vacunados, han aparecido los primeros casos de alergias, lógicos por otra parte, y el Tío Paco con las rebajas. Sólo se podrá vacunar a 25 millones con dos dosis, en lugar de los cien millones previstos. Del tiempo que dura la inmunidad, ni palabra. Hoy domingo, se administrarán las primeras vacunas de forma simbólica, para los medios. Mañana lunes será nuestro pistoletazo de salida.

Los buenos deseos para el año que comienza se magnifican después de haber capeado un 2020 bastante peculiar. Dice el quisquilloso Arthur Schopenhauer que "La salud sobrepasa a cualquiera de los demás bienes: un mendigo sano es más feliz que un rey enfermo", aunque sea campechano, evasor y residente en una isla del Golfo Pérsico. "Del resto de los bienes, el que más contribuye a nuestra dicha es la jovialidad: quien es alegre, siempre tiene motivo para estarlo". Pues eso, alzo mi copa de Juanita, el basque brut nature, comparable al mejor champagne de Reims o cava de Sant Sadurní d'Anoia, elaborado por Urruzola, mi txakolinero de cabecera, en Alkiza, solo para los paladares más exigentes, haciendo votos para que el 2021 reparta mucha salud y jovialidad entre todos. Osasuna, bakea eta lapikoa ondo beteta.

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