Historia colegios

TOLEDO

18/08/1904

Fecha de constitución definitiva: 18 agosto 1904.

Primer presidente: Victoriano Medina Ruiz.

Primer secretario: Andrés Hernández Alonso.

Oficial: Real orden 20 enero 1905, en Gaceta de Madrid, 21 enero 1905.

Colegiados en 1905: 173 de 210. Veterinarios en la provincia en 1911: 217.



 

Gaceta de Medicina Zoológica, 1 agosto 1904, pág. 240. “Otros colegios”.

Otros Colegios. Gracias a la activa propaganda que viene haciendo el ilustrado Veterinario toledano Victoriano Medina, secundado muy eficazmente por el no menos inteligente Sr, Hernández, muy pronto será un hecho la constitución del Colegio de la provincia de Toledo, pues confiamos en los entusiasmos y amor al progreso y a la clase de todos los compañeros de esa provincia.

 

La Idea, Toledo, 27 agosto 1904, págs. 1 – 2. La Veterinaria Española, nº1652, 10 septiembre 1904, págs. 385 – 388.El Colegio de Veterinarios toledanos”.

Invitados por la Comisión organizadora asistimos el jueves 18 del pasado a la sesión de apertura de la Asamblea que los Veterinarios de esta provincia celebraron en el amplio y magnifico salón de Mesa, cedido graciosamente por la Económica de Amigos del País, para constituir el Colegio Veterinario provincial y, al decir verdad, salimos de allí gratamente impresionados. Presenciamos con gran satisfacción aquel acto llevado a cabo por una clase que, demostrando grandes entusiasmos y una fe sin límites, aspira a regenerarse, valiéndose para conseguirlo del estudio asiduo y del perfeccionamiento de sus conocimientos científicos.

A las nueve de la noche, y con una concurrencia de Veterinarios tan extraordinaria que llenaba el local, dio comienzo la sesión primera de la Asamblea. Después de leerse por el Secretario de la Comisión Organizadora, Sr. Hernández, la circular, manifestó que ésta había dirigido a sus compañeros de la provincia invitándolos para que concurriesen al acto, y leídos que fueron también algunos telegramas y varias de las muchas cartas de adhesión que había sobre la mesa, se dio lectura por dicho Sr. Hernández a una hermosa y bien escrita memoria explicativa de los trabajos de propaganda realizados por citada Comisión desde que se inició por ella el pensamiento de colegiación. Es un trabajo cuya estructura evidencia la ilustración y gusto literario de su autor. Correcto, sucinto y expresivo, campea en él la claridad que solamente los que poseen grandes conocimientos saben unir a la concisión. Nuestro aplauso al Sr. Hernández.

Acto seguido el Presidente de la Asamblea, nuestro querido, amigo e ilustrado Veterinario Sr. Medina, pronunció un bello y elocuente discurso, dirigiendo un cariñoso saludo de bienvenida a los asambleístas; tuvo frases de afecto y cariño para la prensa local, encareciéndola continuara prestando su poderosa y valiosísima ayuda a la agrupación, a cuyo nacimiento asistíamos, porque él garantizaba que su clase, aunque modesta y desatendida, sabría siempre demostrar su agradecimiento a todos los que cooperan a conseguir su engrandecimiento y mejora. Ocupose a continuación de demostrar las inmensas ventajas que con la colegiación había de obtener la clase Veterinaria, considerándola tan útil y necesaria que sin ella – dijo – no es posible conseguir ni el engrandecimiento de nuestra profesión ni el progreso de nuestra ciencia. Hizo ver a sus comprofesores que la colegiación ha sido siempre necesaria, pero nunca como al presente, en que se observa que los gobernantes que padecemos no se preocupan para nada de la situación anómala y difícil en que se encuentra la Veterinaria en España y hasta se oponen con las leyes que dictan a que esta clase prospere y se eleve al lugar que por derecho la corresponde en el desenvolvimiento intelectual de las demás ciencias. Demostró que la colegiación es precisa para estrechar los lazos de unión y compañerismo entre los Veterinarios; para obtener el perfeccionamiento científico de los mismos, echando a un lado los ya, viejos y carcomidos moldes del rutinarismo sustituyéndolos por principios razonables basados en la ciencia; para defender los derechos individuales y profesionales hoy desatendidos; para ejercer la profesión con la dignidad, el decoro y la honradez que es preciso, si se quiere que el Veterinario sea considerado y apreciado en el seno de la sociedad, y, por último; que la colegiación es indispensable como medio de defensa para poder extirpar esa grave neoplasia que la Veterinaria, al igual que las demás profesiones médicas, sufren desde hace muchos tiempos y que se conoce con el nombre fatídico de intrusismo. Señaló, con gran copia de datos y razonamientos, los procedimientos que a su entender habían de ponerse en práctica para conseguir todos estos beneficios, insistiendo en que la instrucción y el mayor grado de cultura eran los medios más apropiados para llegar a la redención de su clase, terminando con un sentido y entusiasta periodo excitando a todos sus hermanos de profesión a que continúen trabajando con fe y perseverancia hasta ver implantadas sus nobles y desinteresados propósitos. Para, ello es necesario – dice – os inspiréis en lo hecho por nuestros comprofesores de Valencia, Zaragoza, Pamplona, Castellón, Logroño y otras capitales donde, merced a la iniciativa y a los esfuerzos titánicos efectuados por hombres llenos de fe y de entusiasmo por la colegiación y de amor a nuestra clase han constituido estos organismos profesionales y hoy funcionan con actividad asombrosa obteniendo opimos frutos, tanto en el orden moral como en el material, para nuestra profesión y para nuestra ciencia. Sírvaos de lema aquel honroso axioma, producto de un cerebro privilegiado, del gran Veterinario y pensador eminente, Téllez Vicén, gloria de la Veterinaria española, que decía: “Nadie es tan sabio que no tenga algo que aprender, nadie tan ignorante que no tenga algo que enseñar; instruyámonos, pues, mutuamente”.

El Sr. Medina fue calurosamente felicitado por todos sus compañeros de Asamblea y por los que tuvimos el gusto de oírle.

Seguidamente se presentó un proyecto de reglamento para el Colegio, redactado por los señores Hernández y Medina y, a propuesta de éste, se nombró una Comisión examinadora que hiciera en él las modificaciones oportunas, y se dio por terminada la sesión en medio del mayor orden y notándose en el semblante de todos los que habían asistido la alegría que se despierta en el alma cuando se presencia un acta como el que reseñamos, hermoso, simpático y halagador.

La segunda sesión de la Asamblea tuvo lugar en la mañana siguiente. La Comisión nombrada para examinar y modificar el reglamento, cumplió su cometido declarando no había tenido que introducir más que dos ligeras reformas a su articulado, lo cual demostró que el trabajo había sido hecho por sus autores con gran conocimiento de las necesidades y deseos de la clase. Después de ligera discusión del mismo quedó definitivamente aprobado.

Procedióse a continuación al nombramiento de la junta de gobierno, siendo aceptada unánimemente la propuesta hecha por la Comisión nominadora.

Asimismo se nombraron las juntas de distrito que, con el fin de facilitar el trabajo de la Directiva, se indica por el reglamento han de constituirse en cada una de los en que está dividida la provincia, y se dio por terminado el programa que en esta Asamblea había de ocupar la atención de los que se inscribieron para tornar parte en sus deliberaciones.

Hemos hecho descripción de lo más saliente que en esta Asamblea de Veterinarios toledanos ha tenido lugar, pero en presencia de ellos se nos ocurren algunas ideas, que no debemos pasar sin consignar en este artículo.

La clase veterinaria ha despertado del letargo en que estaba sumida y trata de colocarse por el camino del progreso, al nivel que por derecho indiscutible la corresponde entre las otras ramas del saber.

Los Colegios, cada vez más numerosos, contribuyen a dar el verdadero carácter progresivo a tan honrada y utilísima profesión. Los trabajos científicos de algunos de sus miembros, las excursiones hechas para obtener el esclarecimiento de sucesos relacionados con las atribuciones y conocimientos de la clase son señales evidentes de una próxima y verdadera resurrección.

Los Veterinarios toledanos hacen bien en seguir el movimiento de cultura y adelanto que se nota al presente en todas las profesiones científicas. Con su Colegiación han dado un gran paso, se han colocado en condiciones apropiadas para salir del estado de postración en que su clase se encuentra. Continúen, pues, trabajando con fe, con constancia y perseverantemente hasta que llegue un día, quizá no lejano, en que consigan alcanzar sus nobles aspiraciones.

Tengan la seguridad más completa de que nosotros estaremos a su lado y cooperaremos en la forma que nos sea dable al logro de su ansiada regeneración.

Nuestra oferta a los profesores de Medicina Veterinaria poniendo a su disposición este semanario será lealmente cumplida, porque se fundan en el alto concepto que nos merecen aquellos modestos e ilustrados colaboradores en la observancia de la higiene pública.

 

Gaceta de Medicina Zoológica, año XXVIII, nº17, 1 septiembre 1904, págs. 265 – 267, “Colegiación de profesores veterinarios de la provincia de Toledo”, por Román de la Iglesia.

Colegiación de profesores veterinarios de la provincia de Toledo.

Quisiera tener en esta ocasión la capacidad suficiente para poder describir el efecto sorprendente que reinó la noche del 18 y la mañana del 19 del actual [agosto] en la ciudad de Toledo.

Los ilustrados Profesores de la citada población, Victoriano Medina, Andrés Hernández y Juan Muñoz, con una actividad incomparable, con una constancia sin límites, con un trabajo extremado habían puesto en práctica cuantos medios de propaganda estaban a su alcance para la formación de la colegiación Veterinaria de esta provincia, citando a sus compañeros para la fecha citada.

La clase, ávida de encontrar una atmósfera más purificada que la que hoy respira, en la que, libre de los miasmas que tanto la empequeñece y la mortifica, acude con un entusiasmo, con una voluntad y con gran interés a secundar la obra iniciada por tan ilustrados compañeros, obra que con tanta insistencia viene propagando el infatigable y distinguido Profesor Sr. Molina, como la única que ha de colocar a la clase en el lugar que de derecho la corresponde en la esfera social.

¡Hermoso espectáculo! En un amplio e histórico salón del renacimiento del arte árabe, cedido para este acto por la Sociedad «Amigos del País», hallábanse presentes a las ocho y media ciento tres Profesores, muchos de los cuales traían la representación de los que, estando conforme con la idea, sus perentorias ocupaciones o sus enfermedades les impedían asistir, ascendiendo entre todos a ciento cuarenta. La prensa local, dignamente representada, honraba la reunión de una clase que por primera vez acudía a dar visos de su existencia.

Abierta la sesión, cuya Presidencia la formaban la Junta organizadora, el Presidente, Sr. Medina, en un elocuente discurso, expuso el objeto de la reunión, sus ventajas y las necesidades de la clase; todo con un género de miras tan laudables y tan beneficiosas para el mejoramiento de nuestra colectividad, que todos sus conceptos fueron premiados con grandes y prolongados aplausos.

El Sr. Hernández, con esa modestia que le caracteriza y esa laboriosidad que le honra, expresó, en una Memoria digna de persona que reúne esas condiciones, los trabajos realizados hasta conseguir su fin deseado.

Pedida la palabra por varios ilustrados Profesores, pronunciaron frases de respeto y consideración para la Junta organizadora y para la clase, que saliendo de su apatía ha respondido a secundar un proyecto que tanto ha de influir en su beneficio, pasando a la lectura del proyecto de sus estatutos.

Las ocho de la mañana fue la señalada para la segunda sesión; muy pocos momentos después estaban en el salón todos los Profesores. Puesto a discusión el reglamento fue aprobado por unanimidad, hecho que pone muy alto el trabajo presentado por el Sr. Medina, quedando constituido el Colegio y nombrada su Junta directiva siguiente: presidente Victoriano Medina; vocal primero, Sixto Ruiz (de Mora); vocal segundo, Cipriano Garay (de Polán); vocal tercero, León Gómez Tavira (de Guadamur), vocal cuarto Mariano Pedraza (de Yébenes); secretario – contador, Andrés Hernández; tesorero, Juan Muñoz.

¡Qué armonía entre los Profesores!; ¡qué conceptos tan grandes y tan uniformes en sus pensamientos!; ¡qué atmósfera tan grata para los que aman y quieren el bien de su clase! ¿Y habrá quien continúe en ese estado apático y tome estos actos con indiferencia? No, actos como los verificados ayer en Valencia y otros puntos y hoy en Toledo, son los que han de elevar la clase al puesto social que de derecho la corresponde; éstos han de manifestar a esta misma sociedad que al mismo tiempo que con nobleza, decisión y constancia aunamos nuestros esfuerzos y des¬ plegamos nuestras energías en defensa de nuestros legítimos derechos, lo hacemos también para cumplir con nuestros deberes en la defensa de los sagrados intereses que se nos están encomendados.

Si en algo apreciáis, ilustrados compañeros, el consejo de un Profesor de aldea encanecido y mineralizadas varias moléculas de su organización, imitar estos ejemplos en todas las provincias, seguros que habéis de recibir la recompensa del aprecio, la consideración y el respeto de todos. Román de la Iglesia.

 

La Veterinaria Toledana, nº1, 30 septiembre 1904, págs. 9 – 12. “Trabajos realizados”.

(…) Acerca de lo ocurrido en las dos sesiones que la Asamblea celebró, también nos creemos relevados de ocuparnos, por haberlo hecho extensamente casi todos los periódicos de la localidad y algunos de Madrid, como verán en otro lugar de esta Revista. En dicha Asamblea quedó, pues, constituido definitivamente el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Toledo; se aprobó, con ligeras modificaciones, el Reglamento, redactado para el mismo por los Sres. Medina y Hernández, y fueron elegidas las Juntas de Gobierno y de Distritos que a continuación se expresan:

Junta de Gobierno. Presidente: Victoriano Medina y Ruiz, de Toledo. Vocal 1°: Sixto Ruiz y Galán, de Mora. Vocal 2°: Cipriano Garay, de Polán. Vocal 3°: León Gómez Tavira, de Guadamur. Vocal 4°: Mariano Pedraza, de Yébenes. Secretario - contador: Andrés Hernández Alonso, de Toledo. Tesorero: Juan Muñoz y Solórzano, de Toledo.

Junta de Distrito de Ocaña. Presidente: Eugenio Revuelta, de Ocaña. Vocal 1°: Juan Palomo, de Santa Cruz de la Zarza. Vocal 2°: Pedro Álvarez, de Ocaña. Vocal 2º: Victoriano T. Iniesta, de Villarrubia de Santiago. Secretario: Raimundo Álvarez, de Dosbarrios.

Junta de Distrito de Escalona. Presidente: Cecilio Otero, de Nombela. Vocal 1°: Damián González, de Escalona. Vocal 2°: Florentino Peláez, de Santa Cruz del Retamar. Vocal 3º: Simeón Valverde, de Maqueda. Secretario: Antonio Moraleda, de Nombela.

Junta de Distrito de Illescas. Presidente: Valentín Madrigal, de Illescas. Vocal 1º: Julián Teodoro García, de Azaila. Vocal 2°: Miguel Villalta, de Alameda. Vocal 3º: Sandalio García, de Añover. Secretario: Felipe Ugena, de Yuncler.

Junta de Distrito de Talavera. Presidente: Román de la Iglesia, de Pueblanueva. Vocal 1°: José Calzas, de Parrillas. Vocal 2°: Pedro Jiménez, de Pueblanueva. Vocal 3º: Eloy Muro, de Cebolla. Secretario: Eusebio Benítez Vivas; de San Bartolomé.

Junta de Distrito de Torrijos. Presidente: Andrés Sánchez Caro, de Puebla de Montalbán. Vocal 1°: Manuel Alarcón, de Fuensalida. Vocal 2°: Vicente Rincón, de Escalonilla. Vocal 3º: Eleuterio Gutiérrez, de Illescas. Secretario: Julio Molina Cicuéndez, de Portillo.

Junta de Distrito de Madridejos. Presidente: Facundo Fernández, de Madridejos. Vocal 1º: Jesús Díaz Cordovés, de Consuegra. Vocal 2°: Epifanio Sánchez, de Huerta. Vocal 3º: Crescencio Fernández, de Madridejos. Secretario: Genaro Rodríguez Vaquero, de Madridejos.

Junta de Distrito de Puente. Presidente: Vicente Blanco, de Oropesa. Vocal 1º: José Muñoz de la Calzada. Vocal 2°: Florentino Moreno, de Torrico. Vocal 3º: Antonio Rubio, de La Estrella. Secretario: Máximo Castaños, de Lagartera.

Junta de Distrito de Orgaz. Presidente: Gregorio Donaire, de Sonseca. Vocal 1°: Jerónimo Ruiz Galán, de Mora. Vocal 2°: Mariano Salcedo, de Marjaliza. Vocal 3º: Benigno López Romero, de Mora. Secretario: Fidel Ruiz de los Paños, de Mazarambroz.

Junta de Distrito de Lillo. Presidente: Juan Moraleda, de Villacañas. Vocal 1º: Manuel Benítez, de La Guardia. Vocal 2°: Feliciano Zamorano, de Romeral. Vocal 3°: Alfonso Martín, de Tembleque. Secretario: Juan Francisco Molina, de Tembleque.

Junta de Distrito de Navahermosa. Presidente: Manuel Reyes López, de Los Navalmorales. Vocal 1°: Joaquín Martín Recio, de las Ventas. Vocal 2°: Carmelo Díaz Rojas, de Navalucillos. Vocal 3°: Andrés Arroyo, de Santa Ana de Pusa. Secretario: Manuel Guzmán Marín, de Menasalbas.

Junta de Distrito de Quintanar. Presidente: Vicente Martín Gómez, de Quintanar. Vocal 1°: Antonio Rodríguez, de Quintanar. Vocal 2°: Antonio Muñoz, de Quintanar. Vocal 3°: Ceferino Vielsa, de Quero. Secretario: Pedro Rodríguez, de Quintanar.

(…)

 

La Veterinaria Toledana, nº1, 30 septiembre 1904, págs. 12 – 15. “Los juicios de la prensa sobre el Colegio Veterinario”.

Hemos de hacer público nuestro agradecimiento a la entusiasta acogida y cariñosa aceptación que la Prensa de. esta localidad, y parte de la de Madrid, han tenido para con nosotros. Todos los periódicos de Toledo se han ocupado, con más o menos extensión, pero todos en forma laudatoria, de las sesiones que celebró la Asamblea de Veterinarios toledanos para constituir el Colegio provincial de la clase. Merecen, sin embargo, mención especial La Idea, El Heraldo Toledano, La Campana Gorda, El Día de Toledo y La Voz de la Juventud, por los artículos y sueltos encomiásticos que han aparecido en sus columnas dando cuenta de nuestra colegiación. A todos, repetimos, estamos sumamente agradecidos, con tanto más motivo cuanto que no estábamos acostumbrados a que la Prensa se fijara en nuestra modestísima profesión.

Asimismo se han ocupado de nuestra Asamblea los periódicos madrileños El Liberal, Heraldo de Madrid y El Universal, entre los políticos, y La Veterinaria Española y la Gaceta de Medicina Zoólogica, entre los profesionales. También los damos las gracias más sinceras, especialmente a esta última Revista, verdadera defensora de los intereses de la Veterinaria, por los afectuosos artículos que nos ha dedicado.

A fin de que nuestros compañeros de Colegio puedan formar un juicio lo más exacto posible del concepto que a la Prensa toledana la hemos merecido y de la forma en que se ha expresado, trasladamos a continuación algunos párrafos de los artículos y sueltos publicados por varios periódicos locales, sintiendo no poder hacerlo íntegramente de algunos de ellos, como fuera nuestro deseo, por su mucha extensión y el poco espacio de que disponemos.

Dice así El Heraldo Toledano: «Galantemente invitados hemos asistido a las dos sesiones que ha celebrado la Asamblea de Veterinarios de esta provincia, con el fin de constituir el Colegio Veterinario Toledano, en el domicilio social de la Económica de Amigos del País (Salón de Mesa) y en los días 18 y 19 del actual.

En la sesión de apertura, que tuvo lugar el jueves a las ocho de la noche, estaba el amplio salón citado materialmente lleno por los Profesores que habían acudido como asambleístas. Fue un espectáculo grandioso el que presenciamos; pues no obstante la mucha concurrencia, resultó la sesión con una solemnidad admirable.

El presidente de la Comisión organizadora, nuestro querido amigo e ilustrado Profesor Veterinario Sr. Medina, que presidía el acto, en unión de los Sres, Hernández y Muñoz, como iniciadores del pensamiento de colegiación, abrió la sesión.

Leída primero por el secretario accidental Sr. Hernández la Circular-manifiesto que la Comisión organizadora había publicado para invitar a los Veterinarios a que concurrieran a la Asamblea, y después de una bien escrita Memoria del propio Sr. Hernández dando cuenta de los trabajos realizados por citada Comisión, desde que iniciaron la idea hasta el presente, hizo uso de la palabra el Sr. Medina, el cual, en honor a la verdad, estuvo admirablemente. Empezó dando su saludo de bienvenida a los asambleístas, saludó también a los que por diversas causas no habían podido asistir y se habían adherido, dirigió palabras cariñosas de agradecimiento a la Prensa toledana y después, en un discurso que duraría veinte minutos, hizo presente el objeto que perseguían los Veterinarios al colegiarse; los fines y propósitos que con ella se desean obtener; los procedimientos que hay que poner en práctica para conseguirlos, y, por último, las numerosas ventajas que con la misma habían de obtenerse para la clase Veterinaria, tanto en el orden moral como en el material, terminando con un entusiasta y patriótico período en el que excitó a todos sus comprofesores para que acudieran sin tardanza a la colegiación si deseaban fuera verdad el engrandecimiento de la clase y el progreso de la ciencia veterinaria.

Mostrándose todos entusiasmados y conformes con lo expuesto por la presidencia, quedó por unanimidad constituido el Colegio Veterinario Toledano. En el número siguiente daremos cuenta con más extensión de los acuerdos tomados en las sesiones sucesivas y de los resultados de la asamblea».

La Idea se expresa en estos términos a la terminación del extenso y bien escrito artículo que publicó en lugar preferente:

«Hemos hecho descripción de lo más saliente que en esta Asamblea de Veterinarios toledanos ha tenido lugar, pero en presencia de ellos se nos ocurren algunas ideas que no debemos de pasar sin consignar en este artículo.

La clase Veterinaria ha despertado del letargo en que estaba sumida y trata de colocarse, por el camino del progreso, al nivel que por derecho indiscutible la corresponde entre las otras ramas del saber.

Los Colegios, cada vez más numerosos, contribuyen a dar el verdadero carácter progresivo a tan honrada y utilísima profesión. Los trabajos científicos de algunos de sus miembros, las excursiones hechas para obtener el esclarecimiento de sucesos relacionados con las atribuciones y conocimientos de la clase son señales evidentes de una próxima y verdadera resurrección.

Los Veterinarios toledanos hacen bien en seguir el movimiento de cultura y adelanto que se nota al presente en todas las profesiones científicas. Con su Colegiación han dado un gran paso, se han colocado en condiciones apropiadas para salir del estado de postración en que su clase se encuentra. Continúen, pues, trabajando con fe, con constancia y perseverantemente hasta que llegue un día, quizá no lejano, en que consigan alcanzar sus nobles aspiraciones.

Tengan la seguridad más completa de que nosotros estaremos a su lado y cooperaremos en la forma que nos sea dable el logro de su ansiada regeneración.

Nuestra oferta a los Profesores de Medicina Veterinaria poniendo a su disposición este semanario, será lealmente cumplida, porque se funda en el alto concepto que nos merecen aquellos modestos e ilustrados colaboradores en la observancia de la higiene pública».

Léese en El Día de Toledo:

Otra nota simpática de la feria ha sido la constitución del Colegio Veterinario, honrada y sufrida clase que con resignación aguanta el abandono oficial en que, huérfana de toda protección, yace y a la que la unión ha de beneficiar notablemente en la defensa de sus intereses. Gran honor cabe en el ya constituido Colegio a los iniciadores Andrés Hernández y Victoriano Medina, a los que de todo corazón felicitamos, quedando incondicionalmente a su disposición para cuanto al Colegio Veterinario se refiera y en pro del cual puedan ser de alguna utilidad los servicios de El Día de Toledo».

Tomamos de La Campana Gorda:

«A la Asamblea celebrada por los Veterinarios de esta provincia en los días 18 y 19 del actual para constituir el Colegio de su clase, han acudido gran número de Profesores, poniendo así de manifiesto el amor a su profesión y el entusiasmo que sienten por el progreso científico, quedando, pues, constituido dicho Colegio. Les felicitamos».

Y, por último, La Voz de la Juventud [nº46, 26 agosto 1904, pág. 4.] habla en esta forma:

«En la noche del 18 de los corrientes celebraron, en el Salón de Mesa de esta ciudad, una reunión los Sres. Profesores Veterinarios de la provincia, convocados por los de la capital, al objeto de constituir la Asociación de la clase. Dicha medida nos parece muy conveniente y necesaria, y por eso no hemos de escasear nuestro modesto concurso al organismo que nace; pues saben los Profesores aludidos que aplaudimos las cosas justas. Agradecemos al Sr. Medina la invitación que para este acto nos hizo».

Como nuestros comprofesores ven, la opinión de la Prensa toledana ha sido unánime al conceptuar como un gran paso dado por nuestra clase en el camino del progreso con la Constitución del Colegio de Veterinarios Toledanos. Nuestro deber es no defraudar tan halagüeñas esperanzas.

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