Historia colegios

CÓRDOBA

12/06/1905

Fecha de constitución definitiva: 12 junio 1905.

Primer presidente: Calixto Tomás Gómez.

Primer secretario: Antonio Moreno Ruiz.

Oficial: Real orden 15 diciembre 1905, en Gaceta de Madrid, 20 diciembre 1905.

Colegiados en 1905: 120 de 117. Veterinarios en la provincia en 1911: 143.

Antecedentes: Existencia de un colegio desde el que se anima a preparar “a la mayor brevedad una gran asamblea donde nos veamos todos reunidos, para cambiar impresiones, y desde aquel instante veremos los frutos que indudablemente ha de dar la unión de nuestra gran familia veterinaria”, 1 junio 1902.

Observaciones: Se debe contrastar si el colegio se constituyó definitivamente en 1902.



 

El Eco Escolar, nº4, 1 junio 1902, págs. 1 – 2. “El Colegio Veterinario”.

Aunque los andaluces llevamos fama de indolentes, en lo que se refiere a la constitución del Colegio Veterinario, se demuestra lo contrario, porque a la idea, además de haber sido bien acogida en general, responden colegiándose una inmensa mayoría de los veterinarios de los pueblos de la provincia de Córdoba y la totalidad de los de la capital, incluyendo la Escuela de Veterinaria y los veterinarios militares de la guarnición y remontas.

No pretendemos hacer disertaciones sobre la utilidad de la unión profesional, porque lo hemos dicho varias veces y nadie lo ignora; lo que deseamos es, que esta noticia sirva de estímulo a los que todavía no se han colegiado, que aumente los entusiasmos a los ya inscritos y que pongamos todos los medios para que no quede ni un solo compañero sin pertenecer a nuestra agrupación.

Muy en breve daremos a conocer las listas de los colegiados y sería muy sensible para nosotros dejar de apuntar a cualquier compañero, pues sería tanto como declararle hijo espúreo de la clase a que pertenece.

Suplicamos a los compañeros que no han enviado todavía su adhesión lo manifiesten a la mayor brevedad y que si no han recibido reglamentos ni instrucciones los soliciten, pues tendremos especial gusto en servirlos.

¡Adelante! Preparemos a la mayor brevedad una gran asamblea donde nos veamos todos reunidos, para cambiar impresiones, y desde aquel instante veremos los frutos que indudablemente ha de dar la unión de nuestra gran familia veterinaria, pues con honradez, ciencia, entusiasmo y trabajo se va a todas partes y se triunfa siempre.

 

La Veterinaria Andaluza, nº11, 15 diciembre 1902, pág. 5. “Antonio Moreno Ruiz”.

[En la semblanza de Antonio Moreno Ruiz dice]: “Es partidario incansable de la asociación y aun yacen en el palenque las lanzas que ha roto en pro de la constitución del Colegio Veterinario de Córdoba, del que es secretario.

 

La Veterinaria Meridional, nº1, 1 julio 1905, págs. 2 – 3. “Colegio Veterinario Provincial de Córdoba”.

Ilustrado compañero:

El Colegio Veterinario provincial de Córdoba, constituido legalmente desde 1902, no ha tenido manifestación alguna de vida científica por circunstancias independientes de la buena voluntad de los pocos que con oportunidad se inscribieron. El primer presidente fue el catedrático Antonio Ruiz Fernández. Hoy que nos dan ejemplo de amor a la clase otros compañeros de provincias, colegiándose y haciendo que sean declaradas oficiales las corporaciones por ellos organizadas, no podemos sin desdoro de nuestra reputación profesional, permanecer inactivos e indiferentes ante la saludable reacción observada por nuestros hermanos de carrera en otras comarcas españolas; y urge que los veterinarios cordobeses se inspiren en la misma línea de conducta, penetrados de las ventajas inmensas que proporciona siempre la asociación en organismos que, como el nuestro, tanta necesidad tienen de aunar sus gestiones para conseguir cuanto de derecho los corresponde en la sociedad y tan obligados se hallan por su educación y moral de clase a vivir dentro de un colectivismo que a todos aportará grandes beneficios.

Para conseguir tales propósitos, el que suscribe, en nombre de la Junta Central, tiene el honor de invitar a usted a la Asamblea general de veterinarios de esta provincia, que tendrá lugar el lunes 12 del corriente en la Escuela de Veterinaria, a las diez de la noche.

Si causas inesperables le impidieran concurrir, se servirá manifestarlo por escrito a esta Secretaría, haciendo constar su adhesión al acto y nombrando persona que le represente.

Con este motivo y esperando de su reconocido entusiasmo por todo cuanto al bienestar de la clase se refiere (…) Antonio Moreno. Córdoba 2 junio 1905.

 

La Veterinaria Española, nº1717, 30 junio 1905, pág. 286. “Constitución del Colegio Veterinario de Córdoba”.

Días pasados quedó formada esta nueva asociación provincial, habiendo sido elegida por unanimidad la Directiva siguiente: presidente, Calixto T. y Gómez; vicepresidente, Juan de D. González Pizarro; secretario, Antonio Moreno Ruiz; tesorero, Rafael Martín Merlo, y vocales, Calixto Rodríguez, José Herrera Vázquez y Rafael Ortiz Díaz. En otro número publicaremos la reseña de la constitución de este Colegio que no hacemos hoy por falta de espacio.

 

Gaceta de Medicina Zoológica, año XXIX, nº13, 1 julio 1905, pág. 207. “Colegio de Córdoba”.

Reunido en asamblea el Colegio de Veterinarios de la provincia de Córdoba, creado en 1902, y después de elocuentes discursos del Sr. Tomás y otros colegiados, se procedió a elegir nueva Junta directiva, resultando nombrados por unanimidad los señores siguientes:

Presidente, Calixto Tomás; vicepresidente, Juan de Dios González; secretario, Antonio Moreno; tesorero, Rafael Martín (todos catedráticos); vocales: Calixto Rodríguez (veterinario militar), José Herrera y Rafael Ortiz (veterinarios civiles). Después celebraron un banquete en el restaurant Suizo. Nuestra sincera felicitación al Colegio cordobés y a su nueva Directiva.

 

La Veterinaria Meridional, nº1, 1 julio 1905, págs. 3 – 5. “Asamblea general de veterinarios de la provincia”.

En cumplimiento de la circular que antecede, se reunieron el 12 del corriente, a la hora y sitio anunciados, gran número de veterinarios, la inmensa mayoría de la provincia de Córdoba y algunos compañeros de Málaga, Granada, Jaén y Ciudad Real que a la sazón se hallaban entre nosotros con motivo de celebrarse la tradicional feria de Nuestra Señora de la Salud.

A las diez y media de la noche fue abierta la Asamblea por el señor presidente interino Calixto Tomás, quien expuso en breves frases que el motivo de la reunión tenía por fin reorganizar el Colegio provincial Veterinario de Córdoba, para que, una vez formado, entráramos en el saludable movimiento de asociación advertido en otras comarcas españolas, coadyuvando de este modo al renacimiento profesional que se avecina.

Dedicó un sentido recuerdo a la memoria del primer presidente Antonio Ruiz Fernández, varón insigne, catedrático ilustre y director de la Escuela cordobesa, fallecido en febrero último.

Acto seguido pronunció un elocuente discurso abogando por las ventajas de la colegiación, cuyo tema desarrolló con gran copia de datos, razones incontrovertibles y ejemplos gráficos que pusieron de relieve la bondad de las ideas colectivistas.

Partió en sus lucubraciones del principio biológico inherente a todos los seres, merced al cual propenden a buscarse los de la misma especie, para aunar sus actividades y concurrir con más probabilidades de éxito a la lucha por la existencia. Con gran habilidad trajo el mismo argumento al campo de la vida humana, asegurando que, la guerra en este aspecto tan interesantísimo del batallar de la naturaleza, tiene el carácter de duelos entre razas, conflagraciones internacionales, y siempre incompatibilidades de clases que disputan con tanto mayor ahínco y encarnizamiento, cuanto más próximas se hallen en la escala jerárquica de las exigencias naturales.

Después aplicó estos fundamentos de sociología biológica a la particular manera de ser de nuestra querida y menospreciada profesión, deduciendo la consecuencia de que si todos los organismos o entidades necesitan asociarse para vivir en condiciones, la clase veterinaria indispensablemente ha de hacer igual si no quiere sucumbir en la lucha, derrumbándose entre las ruinas de lo que fue, y con el remordimiento de no haber obtenido cuanto la corresponde como ciencia médica.

En resumen, el discurso del Sr. Tomás tuvo dos orientaciones principales: justificar hasta la saciedad lo necesario de las asociaciones, medios de robustecer las máquinas y mecanismos que dan la vida social, y evidenciar los peligros que corremos los veterinarios españoles si no concurrimos al duelo de clases entablado con el bagaje de armas, recursos y fuerzas necesarias para no sucumbir.

Una salva general de aplausos coronó la oración del presidente de nuestro Colegio, quien en forma familiar pero clara y terminante comunicó a todos los asambleístas el entusiasmo de que él se hallaba poseído.

Abrióse la discusión sobre la premisa sentada por la presidencia respeto si debía o no hacerse la colegiación definitiva. El colegiado de Córdoba señor Moreno Siqueira, abundando en las mismas razones del Sr. Tomás, dijo un corto y magnífico discurso, entrando en consideraciones de alta metafísica natural tan atinadas y oportunas, que nos probó una vez más la profundidad de sus conocimientos, la verbosidad que le caracteriza como buen literato y orador, y el levantado espíritu que le anima en cuanto se relaciona con la dignificación de nuestra clase.

El joven e ilustrado veterinario cordobés, Sr. Jiménez Gacto, pronunció frases en pro de la idea que nos congregaba, frases que por lo sentidas y bien expresadas merecieron la aprobación de los demás.

También se expresó de igual manera el docto catedrático Sr. Moreno y Ruiz, quien hizo declaración solemne de dedicarse con todas las fuerzas de su alma a la colegiación de los veterinarios de la provincia.

Vista por el señor presidente la unanimidad de pareceres entre los que asisten al acto, proclama, en medio del mayor entusiasmo de todos, que la colegiación es de indispensable necesidad para que la veterinaria desempeñe la altísima misión que la está encomendada y también para que no desaparezca vencida y aherrojada en el combate por la existencia.

Procedióse después al nombramiento de nueva Junta Central, resultando elegidos por unanimidad los señores siguientes: Presidente, Calixto Tomás y Gómez, director y catedrático de la Escuela de Veterinaria. Vicepresidente, Juan de Dios González Pizarro, catedrático de agricultura y zootecnia. Secretario, Antonio Moreno y Ruiz, catedrático de patología y terapéutica. Tesorero, Rafael Martín y Merlo, catedrático de fisiología. Vocales, Calixto Rodríguez, veterinario militar, José Herrera y Vázquez, inspector de carnes de Córdoba, Rafael Ortiz Díaz, compañero del anterior.

El nuevo presidente del Colegio pronunció frases de agradecimiento en nombre suyo y de sus compañeros de Junta por la señalada distinción de que eran objeto, y aseguró que en aquella trabajaría sin tregua ni descanso para que el Colegio Veterinario provincial de Córdoba ocupe el sitio que le corresponde en el hermoso renacer de la clase.

La mesa propone y la Asamblea acepta de creación de un periódico órgano oficial del Colegio, para lo cual la reunión concede un voto de confianza a la Junta al objeto de que lleve a la práctica el pensamiento en la forma que estime conveniente.

Levantóse la sesión no sin antes dar gracias la presidencia a los asambleístas, los veterinarios de otras provincias y algunas personas extrañas que, llevadas por la simpatía hacia la veterinaria, honraron el acto con su asistencia.

Como cuestión puramente particular, alguien vertió la idea de que ya que nos habíamos reunido tantos veterinarios, bueno sería celebrar el hecho comiendo juntos. Se aceptó en el acto la proposición, quedando en reunirse al día siguiente a las nueve de la noche en el Restaurante Suizo.

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