Fecha de constitución definitiva: 22 marzo 1907.
Primer presidente: Feliciano García Rebollo.
Primer secretario: David Pérez González.
Oficial: Real orden 27 marzo 1909, en Gaceta de Madrid, 28 marzo 1909.
Colegiados en 1909: 107 de 145. Veterinarios en la provincia en 1911: 143.
Antecedentes: El partido de Lerma proyectaba “constituirse en colegiación forzosa”, 20 noviembre 1899. Creación del Colegio de Miranda de Ebro, 3 marzo 1904. Reunión para la formación de un Colegio en Aranda de Duero, 20 abril 1904. Fundación de la Asociación de Veterinarios del distrito de Castrojeriz, 11 julio 1905. Creación de la Asociación de Veterinarios del partido de Belorado, 17 marzo 1906.
La Veterinaria Española, nº1515, 20 noviembre 1899, págs. 497 – 499. “La colegiación Veterinaria”.
También en el partido de Lerma (Burgos), como asimismo en otras provincias proyectan nuestros colegas, a imitación de los Médicos y Farmacéuticos, constituirse en colegiación forzosa, en la cual creen ver nuestros compañeros, permítasenos la frase, su salvación.
Heraldo Alavés, 5 marzo 1904, pág. 1. “Asamblea de veterinarios (en Miranda)”.
El día 3 de marzo de 1904 a las nueve de la noche en el salón de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Miranda celebróse la Junta general de Veterinarios de aquel distrito a la que concurrieron más de un centenar de profesores, pertenecientes a diferentes regiones y provincias.
El Subdelegado del distrito señor Fortea abrió la sesión. Invitó a los señores representantes de los colegios Vasco-Navarros, Logroño y Santo Domingo, a que presidieran la sesión, los cuales correspondiendo a la deferencia de que eran objeto pasaron a ocupar los puestos correspondientes.
Constituida la mesa por los señores Gregorio Arzoz, de Navarra; Ignacio Guerricabeitia, de Vizcaya; Julio Díaz de Berrícano, de Álava; Martín Ciga, de Guipúzcoa; José Velasco, de Logroño; Benito Quintanilla, de Santo Domingo de la Calzada, se puso a discusión la conveniencia de constituir el Colegio de Veterinarios del partido de Miranda.
Concedida la palabra al señor Fortea, demostró la necesidad urgente de asociarse la clase Veterinaria, para la defensa de los intereses de la clase, vulnerados como nunca en sus más sagrados derechos.
Seguidamente hizo uso de la palabra el señor Laserna, que también abogó por la Colegiación, si bien puso algunos reparos sobre la posibilidad de poderlo llevar a la práctica.
El señor Berrícano, digno representante del Colegio Alavés, Secretario del mismo, saluda a la asamblea en general, y demostró en un elocuente discurso, la necesidad de la acción colectiva de los Veterinarios, para dar frente a la situación porque la clase atraviesa, y mejor cumplimiento de los deberes que para con esta tiene el profesor, excitando a que la Colegiación sea general en toda España, para defender los intereses de la clase.
El señor Guerricabeitia, de Vizcaya, hizo una breve historia de la Asociación de Veterinarios de dicha provincia y manifestó que precisamente los más interesados en que se lleve a cabo la Colegiación, debían ser los que se creen molestados por actos de sus compañeros de profesión.
El señor Arzoz que presidió la mesa hizo el resumen de la discusión con gran acierto y consiguió depusieran su actitud algunos compañeros.
Abierta la sesión para el nombramiento de la Junta, el señor Fortea propuso para presidente a Cecilio Larrea y secretario a Zoilo de la Serna, habiendo sido nombrados dichos individuos, así como los señores tesorero, Julián Barrenengoa, Vocales Benito Moral, Pedro Ruiz y Daniel Fortea.
La mesa accidental formada por la representación de las provincias vasco – navarras dio posesión a la definitiva, la cual puso a discusión la instrucción general de Sanidad.
El señor Fortea, puntualizando con gran copia de datos la obstrucción casi completa que se hace del Veterinario en la nueva instrucción, aun tratándose de animales domésticos. El Veterinario está también constantemente al servicio de la humanidad trabajando por la profilaxis de las enfermedades que estas sufren en mataderos, en establos, en mercados y en todas partes allí donde se encuentra, por tanto no es justo que se prescinda de sus conocimientos, cuando se trata de cargos oficiales como sucede en la nueva instrucción de sanidad, y protesta con toda la energía sobre dicha Instrucción.
El señor Guerricabeitia, se adhiere a lo manifestado por el señor Fortea y dice que es preciso tomar acuerdo sobre la forma como debe hacerse la protesta.
Propuso que debe redactarse una protesta en forma, por los Colegios provinciales vasco navarros, adhiriéndose a los mismos desde luego el de Miranda y otros que tengan por conveniente; estas protestas autorizadas por las juntas directivas de sus respectivos Colegios, serán dirigidas al Presidente del Colegio Navarro, quien englosadas todas ellas, deberá remitir juntamente con la de aquella provincia al señor Ministro de la Gobernación.
Que si el Gobierno o los Inspectores, ora sean municipales, provinciales o generales, apoyándose en el articulado de la nueva instrucción hecha por ellos y para ellos, empiezan a castigar a los veterinarios, estos deben seguir la norma de conducta aquí establecida sin inmutarse ni doblegarse a manejo de otra clase que se ha erigido en cacique insoportable, apropiándose todo lo que le parezca útil a sus miras egoístas.
Esta proposición fue aprobada por unanimidad.
Por último, el señor Fortea abogó por que se nombre como órgano oficial del Colegio naciente a la revista titulada "El Veterinario Regional”, cuya proposición fue aprobada por aclamación, levantándose la sesión a las once y media de la noche en medio del mayor entusiasmo. Corresponsal.
…Hemos tenido el gusto de saludar en esta a los señores Arzoz y Guerricabeitia, presidentes de los Colegios de Veterinarios de Navarra y Vizcaya respectivamente.
Gaceta de Medicina Zoológica, año XXVIII, nº6, 15 marzo 1904, págs. 81 – 83. “Siga el movimiento”.
[El texto entre comillas de El Liberal también en Diario de Burgos, 5 marzo 1904, pág. 2].
En nuestro apreciable colega El Liberal del día 4 del mes actual leímos el siguiente telegrama expedido en Miranda de Ebro: «En la sala de actos del Ayuntamiento se celebró anoche una importante reunión de Veterinarios.
Asistieron 90, pertenecientes a las provincias de Álava, Guipúzcoa, Navarra, Logroño, Vizcaya y Burgos, aprovechando la estancia en Miranda con motivo de la feria. Presidió el representante de Navarra.
Trataron de la colegiación de los Veterinarios y de otros asuntos de interés para la clase. El Subdelegado de Miranda, Sr. Fortea, protestó contra la ley de Sanidad, que les merma las atribuciones, y se mostró partidario de elevar la protesta al Gobierno.
También hablaron Berricano en nombre de los Veterinarios alaveses y Guerricabeitia por los de Vizcaya.
Después de un discurso de Velasco, de Logroño, Ciga, de Guipúzcoa, y otros, pidieron que se enviara la protesta contra la ley de Sanidad; pero el representante de Navarra se opuso, opinando que la mejor protesta es hacer caso omiso de la ley y regirse por la legislación antigua, aunque el Gobierno los destituya.
El acto terminó a las once de la noche. Porres».
Sintiendo que nuestros amigos no nos hayan facilitado datos más extensos de tan importante reunión, en la que se protestó, no de la ley de Sanidad, como dice el telegrama, sino de la depresiva e injusta Instrucción general de Sanidad púbica, obra nefanda del Dr. Cortezo, tenemos lo suficiente para que nuestros lectores se vayan formando idea cabal del estado de ánimo en que se halla la clase, dispuesta, por lo que se ve, y por lo que no se ha visto aún, a reivindicar sus legítimos derechos y deberes, ya que unos y otros han sido mermados, conculcados y absorbidos en arbitraria disposición.
Todos, todos los amigos y compañeros que nos escriben particularmente, y son muchos, y los que nos remiten artículos para su publicación, están unánimes en la protesta, y la mayoría opina porque se deben renunciar todos los cargos que la Instrucción confiera a los Veterinarios en el Consejo de Sanidad, en las Juntas provinciales y municipales y en las Subdelegaciones; todos menos las inspecciones de carnes, que están regidas por reglamentos especiales ajenos a esa Instrucción desdichada. Nosotros creemos que esa renuncia unánime sería una protesta muda, sí, pero más enérgica y positiva que cuantas instancias se hagan en demanda de justicia. Y si aun así no se le hiciese justicia a la clase, era entonces llegada la hora de pensar si procedía darse de baja en la matrícula y dejar las inspecciones de carnes, que equivaldría a lo que muchos proponen: a la huelga.
Respetuosos nosotros con todas las opiniones, y estimando de mucha valía la del representante de Navarra, no estamos conformes con él, porque ni es posible hacer caso omiso de la Instrucción para regirse por la legislación antigua, ni el Gobierno les había de destituir. Lo que resultaría es que las autoridades les obligarían a funcionar con arreglo a lo vigente y el Gobierno se quedaría tan tranquilo. Opinamos, pues, como la mayoría de nuestros suscriptores que, en algunas provincias, como la de Almería, por ejemplo, están todos dispuestos a renunciar sus cargos sin perjuicio de la celebración del II Congreso y de la Comisión general de representantes de las cuarenta y nueve provincias que dicen urge enviar a Madrid.
Nosotros seguimos creyendo que a estas fechas ya debía estar constituida en Madrid una Junta central de defensa y salvación, como creemos que los dos Consejeros Veterinarios señores la Villa y García Izcara deben dar el ejemplo renunciando esos cargos, que seguramente les seguirán en su honrado y decoroso proceder todos los Veterinarios españoles. Lo demás es perder el tiempo lastimosamente, sin fruto ni provecho para los sagrados intereses públicos y los particulares de una clase atropellada y vilipendiada por la soberbia y la arrogancia de un hombre, de un sabio doctor. Y eso que el Dr. Cortezo tiene un sobrino Veterinario distinguido. ¡Que amigos tienes, Benito! La Redacción.
Gaceta de Medicina Zoológica, año XXVIII, nº7, 1 abril 1904, pág. 112. “Colegiación”.
En la Asamblea de Veterinarios celebrada en Miranda de Ebro, se acordó la colegiación de los Veterinarios de aquel distrito, nombrándose una Junta organizadora, de la que es presidente el entusiasta Profesor Cecilio Larrea. Felicitamos a los compañeros del distrito de Miranda, a los que excitamos a que gestionen la colegiación de todos los de la provincia, como ya debían estarlo en las 49. Cuenten todos con el aplauso y el concurso de esta revista.
Gaceta de Medicina Zoológica, año XXVIII, nº10, 15 mayo 1904, págs. 159 – 160. “Nuevo colegio”.
Reunidos los Veterinarios del partido en Aranda de Duero el día 20 de abril último, tomaron los acuerdos siguientes: 1º Constituir el Colegio con el fin de defender todos los intereses que atañen a nuestra profesión; guardar la más estrecha amistad y unión entre los compañeros: reclamar en su día, en unión de todos los Colegios de España, los derechos que nos corresponden y todo cuanto nos han arrebatado con el proyecto de ley de Sanidad.
2º Se procedió al nombramiento de una Junta compuesta de Presidente, Vicepresidente, tres Vocales y Secretario, con el fin de estudiar y acordar las bases del reglamento del Colegio arandino y otros asuntos de gran interés.
3.° Constituirse en Junta el día 30 del actual para examinar los trabajos que se hayan llevado a cabo por la citada Comisión, con el fin de quedar el reglamento ultimado lo más pronto posible, dándose por terminado el acto, cambiando frases de gran entusiasmo y de interés para llevar a cabo los fines que todos nos proponemos.
Reciban nuestro entusiasta aplauso y cuenten con nuestro modesto concurso.
La Veterinaria Española, nº1720, 31 julio 1905, págs. 329 – 330. “Acta de la sesión celebrada el día 11 de julio de 1905 por los Veterinarios del distrito de Castrojeriz (Burgos)”.
En la villa de Castrojeriz, a 11 de julio de 1905, reunidos en Junta general los Profesores Veterinarios de este distrito, previa convocatoria al efecto y abierta la sesión por el Sr. Aquilino Villaizán, subdelegado y presidente interino de la Asociación, se hizo notar a los asistentes que el objeto de la sesión era, según les constaba por el oficio de convocatoria, el de proceder a la aprobación o censura del reglamento por el que debía regirse la Asociación y el nombramiento de cargos para la Junta directiva.
Acto seguido se dio lectura por Miguel Valdivielso y Roldán, como secretario interino, del reglamento y estatutos, y enterada minuciosamente la asamblea se aprobaron por unanimidad.
A continuación se procedió al nombramiento de cargos para la Junta de gobierno, que quedó constituida en la forma siguiente: presidente, Aquilino Villaizán; vicepresidente, José González; vocales, Juan Ramos, Virgilio Pérez y Elías Bustillo; secretario, Miguel Valdivielso; vicesecretario, Francisco Pedrosa.
Constituida la Junta, el presidente expuso a la asamblea en un breve discurso la necesidad de esta unión para poder contribuir más eficazmente al engrandecimiento y a la prosperidad de la clase, tomándose los acuerdos siguientes: 1° Encomendar al Secretario la presentación al Sr. Gobernador civil de la provincia de los dos ejemplares del reglamento con arreglo a lo dispuesto en el art. 4° de la ley de Asociaciones de 30 de julio de 1887, para su aprobación. 2º Nombrar órgano oficial de la Asociación a la revista profesional La Veterinaria Española. Y 3° Que con el Profesor Veterinario establecido en el pueblo de Castrillo de Murcia, Sr. Ramos, se evite por los Profesores del distrito todo trato profesional, no asistiéndole su clientela en enfermedades y ausencias, conforme a lo que prescribe el art. 10 del reglamento, ni celebrar con él consulta alguna por su manera de proceder y marcada disidencia de la asociación.
Y no habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión, que firman los señores de la Junta, de que yo, como secretario, certifico: El presidente, Aquilino Villaizán; el vicepresidente, José González; los vocales, Juan Ramos, Virgilio Pérez, Elías Bustillo; el secretario, Miguel Valdivielso.
Estuvieron presentes: Próculo Villaizán, Pedro Lerena, Aurelio Zamora, Emiliano Rubio, Perfecto Villanueva, Cipriano Valdivielso, Matías Fernández, Teófilo Villaizán, Raimundo Guerra, Francisco Escudero, Francisco Pedrosa, y estuvo representado Francisco González.
La Veterinaria Española, nº1722, 20 agosto 1905, pág. 367. “Nuevo reglamento”.
Hemos tenido el gusto de recibir un ejemplar del por el que se rige la entusiasta Asociación Veterinaria del partido de Castrojeriz (Burgos), de la cual, como saben nuestros lectores, es órgano oficial esta Revista, y cuyo envío agradecemos extraordinariamente a tan estimados amigos.
La Veterinaria Española, nº1733, 20 agosto 1905, págs. 543 – 544. “Circular interesante”.
Para poderse constituir en Asociación colegial nuestros estimados colegas de Burgos, los comprofesores de Castrojeriz han dirigido a los Veterinarios de la expresada provincia la entusiasta y plausible circular siguiente:
«Señor Subdelegado de Veterinaria del distrito de… Distinguido amigo y compañero: Aprobado el reglamento por el que ha de regirse la Asociación Veterinaria de este distrito a la manera que lo está el de Aranda de Duero, es de lamentar no suceda lo propio en los restantes de la provincia, para poder con más facilidad constituir el Colegio provincial, como lo han hecho nuestros colegas de Valencia, Guadalajara, Álava, Tarragona, Toledo, Alicante, Navarra, Madrid, Zamora y otros; en su consecuencia, y en sesión celebrada por esta Asamblea el día del actual, entre otras cosas se acordó dirigir a usted y demás Subdelegados de los diferentes distritos de la provincia esta circular (al mismo tiempo que un ejemplar del reglamento) para que, si lo cree procedente, como autoridad inmediata convoque a los compañeros de ese distrito, y, reunidos, tratar el asunto, pues que es de importancia. Muy satisfecha quedará esta Asamblea si por esta pequeña iniciativa consigue el objeto que persigue en bien general de los Veterinarios burgaleses, a quienes saludan los compañeros de esta Asociación, sin omitir un ¡Viva la unión Veterinaria española! Castrojeriz y diciembre 1905».
MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, JM, GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, SJ. La Veterinaria en Burgos. I Centenario del Colegio Oficial de Veterinarios de Burgos (1907 – 2007), Burgos, Colegio Oficial de Veterinarios de Burgos, 2009, pág. 192.
El 17 de marzo de 1906 once veterinarios, con residencia y ejercicio en los pueblos que comprende el partido judicial de Belorado, aprobaban el reglamento de la Asociación de Veterinarios de Belorado, y el 21 de marzo se presentaba en el gobierno de la provincia, para que fuese reconocido oficialmente, de acuerdo con la vigente Ley de Asociaciones.
La Veterinaria Española, nº1781, 10 abril 1907, págs. 157 – 158. “Constitución de un nuevo Colegio Veterinario”.
El 22 del pasado mes de marzo, con un ilimitado entusiasmo, se constituyó el Colegio Veterinario de la antigua Caput Castellae, Burgos, con la representación y la asistencia de casi todos los Subdelegados de los partidos respectivos, cuya Junta de Gobierno quedó constituida por unanimidad, después de aprobar el reglamento por que el expresado Colegio ha de regirse, en la forma siguiente:
Presidente honorario, Benito Remartínez y Díaz; presidente efectivo, Eeliciano García Rebollo; vicepresidente, Ramón Aguilar; secretario, David Pérez González; tesorero, Ruperto García Rebollo; vocales, Cándido Sainz y Rozas, Juan Peña, Francisco González y Félix Montero.
Asimismo se nombró órgano oficial del Colegio, por unanimidad también, a La Veterinaria Española, dando un voto de gracias al señor Remartínez por sus incesantes labores en pro de la clase. Se nombró igualmente para representar al Colegio en la próxima asamblea veterinaria, a Victoriano San Miguel, concluyendo el acto con la celebración de una comida íntima de los socios asistentes en el hotel Universal.
Vivamente emocionados ante las constantes pruebas de cariño y de adhesión personal que nos dan nuestros compañeros de provincias, renovadas hoy con las simpatías de los ilustrados, celosos y entusiastas comprofesores de la capital y provincia de Burgos, no sabemos cómo corresponder a sus tiernas y delicadas atenciones sino pagándoles con un cariño, con una gratitud y un interés tan ilimitados y profundos como el que dichos colegas nos profesan, pudiendo todos, bien lo saben, disponer en absoluto y por completo como quieran y les plazca de los modestos pero nobles y leales servicios de esta Revista y de su director, tan entusiastas siempre del bien y de la defensa de la clase, defensa harto demostrada en ocasiones sumamente difíciles y onerosas para nuestros intereses no pocas veces.
Gaceta de Medicina Zoológica, año XXXI, nº8, 15 abril 1907, págs. 135 – 136. “Colegio en Burgos”.
Reunida la mayoría de los Veterinarios de la provincia de Burgos, constituyeron el Colegio, nombrando la Junta directiva siguiente: presidente, Feliciano García Rebollo; vicepresidente, Román Aguilar; secretario, David Pérez; tesorero, Ruperto García Rebollo; Vocales, Juan Peña, Francisco González y Félix Montero. Nombraron también delegado del mismo en la II Asamblea Nacional Veterinaria a Victorino San Miguel. ¡Muy bien, y adelante!

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