Historia colegios

ANVE / CGCV

29/05/1923

Fecha de constitución definitiva: 29 mayo 1923 / 1 junio 1923
Primer presidente: Dalmacio García Izcara.
Primer secretario: Félix Gordón Ordás.




[Tras establecerse en Madrid como inspector de higiene y sanidad pecuaria, Félix Gordón Ordás inició una campaña por la defensa y mejora de la veterinaria. Expuso sus ideas por todo el país, lo que denominó su “evangelio profesional”].


[En la Asamblea de veterinarios celebrada en Barcelona en 1917 se aprobó su propuesta fijando las bases para la creación de una Asociación Nacional Veterinaria de carácter profesional, económica y científica, “pero siendo indispensable, para evitar el fracaso de este organismo, despertar entre los veterinarios el espíritu de asociación, actualmente poco manifiesto”].

GORDÓN ORDÁS, F. “Asociación Nacional Veterinaria. Bases para su organización y funcionamiento aprobadas por la IV Asamblea Nacional Veterinaria”, en IV Asamblea Nacional Veterinaria, Barcelona, 1917, págs. 73 – 93.


…consideré siempre como indispensables, para la Constitución de una Asociación Nacional Veterinaria eficaz, estas cuatro condiciones previas:
1ª Reorganización y robustecimiento de los Colegios Provinciales, a cuyo objeto era conveniente que se constituyera en cada provincia un cuerpo de propagandistas jóvenes que hicieran comprender las ventajas de la colegiación provincial como base indispensable para una sólida Asociación Nacional.
2ª Una fe absoluta, de iluminados, en los destinos altísimos de la Veterinaria, fe robustecida por el convencimiento de que sin la Asociación Nacional no conseguiremos ver nunca defendidos nuestros derechos y el engrandecimiento de la profesión.
3ª Valor para romper con todos los temores coercitivos y para procurar el triunfo de nuestros ideales, sin esperar sentados a que nos den hecho lo que no hará nadie si no nos decidimos a hacerlo nosotros.
4ª Espíritu de sacrificio para imponer siempre, sobre nuestras conveniencias particulares, el interés supremo de la colectividad.


Sin que los Veterinarios reunieran esas cuatro condiciones: unión, fe, valor y sacrificio, me parecía quimérico pensar en una Asociación Nacional Veterinaria, que nacería al calor de una improvisación retórica y moriría en la indiferencia.


[Desde el punto de vista profesional, la agrupación tendría por objeto elaborar una clasificación de partidos, negociar una nueva tarifa de honorarios, establecer una distribución racional de inspecciones municipales de sustancias alimenticias y de higiene y sanidad pecuarias procurando el pago por el estado de ambos servicios, organizar convenientemente la lucha contra el intrusismo, presionar a los ayuntamientos para el cumplimiento de los compromisos con sus veterinarios, procurar que se establezcan igualatorios remunerativos por asistencia facultativa, independientemente de las igualas por herraje, publicar un periódico de carácter exclusivamente profesional – ese mismo año vio la luz La Semana Veterinaria –, velar siempre por el prestigio y decoro de la profesión, impedir que ningún veterinario asociado ocupe un partido del que hubiera tenido que salir otro compañero obligado por el caciquismo rural, y finalmente, evitar que las luchas y competencias entre veterinarios asociados traspasaran los límites del decoro].


[En el apartado económico abogó por la creación de una gran cooperativa de producción y consumo que comprendería “una fábrica de herraje y clavazón”, una imprenta para la edición de toda clase de obras, revistas e impresos, un instituto para la fabricación de sueros y vacunas de uso veterinario y un laboratorio químico para la elaboración de especialidades veterinarias. También propuso la creación de un colegio de huérfanos, de una sociedad de seguros para el ganado, y de un montepío que garantizara pensiones temporales en el supuesto de no poder ejercer “sin culpa propia”, y vitalicias para las viudas y huérfanos, y en casos de invalidez permanente].


[Y desde el punto de vista científico, la asociación tenía como objetivos lograr “la implantación de aquellas reformas en la enseñanza que vaya exigiendo el progreso de la ciencia”, estudiar y clasificar las especies y razas de animales domésticos, organizar cursillos prácticos de bacteriología, parasitología, inspección microscópica de las carnes y análisis de leches, subvencionar en la medida de lo posible a aquellos investigadores veterinarios que lo merezcan por la naturaleza e importancia de sus trabajos, nombrar y retribuir comisiones científicas para que observen y estudien experimentalmente las enfermedades del ganado poco conocidas, y publicar y difundir por todo el mundo los trabajos experimentales de los asociados]. RD 25 marzo 1922, en Gaceta de Madrid, 30 marzo 1922 y RO 13 agosto 1922, “Estatutos de los Colegios Veterinarios Obligatorios”, en

Gaceta de Madrid, 16 agosto 1922.


[Mediante un Real decreto de 25 de marzo de 1922, se establecieron “los colegios provinciales obligatorios de la clase veterinaria”. Los estatutos fueron publicados en la Gaceta de Madrid el 16 de agosto de 1922. Todas las corporaciones obtuvieron el carácter “oficial”. Es curioso indicar que la colegiación forzosa de médicos y farmacéuticos se había decretado en 1917]. UNIÓN NACIONAL VETERINARIA, II Asamblea de Unión Nacional Veterinaria. Libro oficial, León,

Imprenta de La Democracia, 1922, págs. 84 – 85.


Celebrada en Madrid del 18 al 23 de mayo de 1922, ambos días inclusive.


Conclusiones a la ponencia VI, “Los colegios provinciales en relación con la Unión Nacional”, por Andrés Benito.


1ª Es de absoluta necesidad organizar los elementos de nuestra profesión, dispersos, constituyendo la Unión Nacional, la cual tendrá a su cargo el estudio, organización y desarrollo de cuanto en términos generales pueda conceptuarse de interés profesional colectivo.


2ª Reconocida la necesidad y contando con todos los elementos necesarios que puedan ser una garantía de su organización y prósperos resultados, debemos ir a ella inmediatamente; pero si no podemos disponer ahora de todos esos factores indispensables para obtener un franco éxito, demorémosla hasta que las circunstancias sean más favorables a su constitución.
3ª Constituida la Unión ha de tener su residencia en el centro natural geográfico: en Madrid.
4ª La Unión deberá encargarse, exclusivamente, del estudio, organización y desarrollo de todos los asuntos de interés general, dentro de la profesión, respetando en absoluto a los Colegios provinciales y a las federaciones regionales su libre, única y autónoma intervención en aquellas cuestiones que a los elementos profesionales que integran estos organismos puedan únicamente interesar.
5ª Las Juntas comarcales, los Colegios provinciales, las Federaciones regionales han de ser fieles y activos auxiliares de la Unión Nacional en cuantos asuntos esta les encomiende o por delegación les confiere, conceptuando en la clasificación de los que a la Unión corresponda intervenir.
6ª No hallándose las actuales organizaciones profesionales en condiciones de responder cumplidamente a lo que la Unión habrá de ellas exigir, se impone su reorganización.
7ª Se conceptúa de escaso valor la Colegiación obligatoria para una positiva reorganización de los Colegios provinciales, suponiendo que será reglamentada al igual de la concedida a otras profesiones afines.
8ª Aceptada como una realidad la Colegiación obligatoria si ha de obtenerse con ella algún resultado práctico, es preciso solicitar de los poderes públicos que conceda a los colegios provinciales la necesaria autoridad por imponer sanciones a su colegiados en relación con la falta profesional que cometan.
9ª Mientras no contemos con otro procedimiento más eficaz los Colegios han de organizarse a base de la propia consideración individual, con voluntad, decisión y hasta santo egoísmo para obtener los beneficios que de ella podamos esperar.
10ª Las federaciones, punto de enlace entre los Colegios y la Unión, llevarán directamente con esta, en representación de aquellos, los asuntos generales cuya
solución interese e igualmente se encargarán de las relaciones económicas de unos y otro organismo.
11ª Para contribuir a los gastos que ocasione el funcionamiento de la Unión Nacional deberá implantarse el certificado único (modelo según las exigencias profesionales, impreso por la misma entidad, señalándole un precio remunerador e ingresando en la Unión el 50% del importe total y el resto en beneficio de la Federación y Colegios que le adquiriesen.
12ª Los Colegios nombrarán por votación individual o colectiva la comisión que habrá de encargarse de los trabajos previos a la definitiva constitución de la Unión Nacional y más tarde y por igual procedimiento se nombrará el Consejo general.
13ª El Consejo general estará formado, entre otros, por los individuos de la Junta permanente, elegidos por aquel, de su seno y con residencia en la de la Unión y de un representante de una de las federaciones nombrado por la suya respectiva quienes asistirán a todas las sesiones del pleno.
14ª Anualmente se celebrará una Asamblea de la Unión Nacional a la que además del Consejo general, en pleno, asistirá un representante de cada Colegio provincial, el cual dará cuenta, directamente, a sus compañeros de Colegiación, del funcionamiento, marcha y estado económico de la más alta organización profesional.

ANÓNIMO, II Asamblea de Unión Nacional Veterinaria. Libro oficial, León, Imprenta de La Democracia, 1922, págs. 258 – 259.


[Conclusiones generales]:


1ª La II Asamblea Nacional Veterinaria reconoce que la Agrupación ideal es la constitución por libre elección de los veterinarios, y aspira a que se logre realizar este tipo perfecto de Unión; pero de momento acuerda someterse a la Colegiación obligatoria, considerándola como base transitoria de la Unión Nacional Veterinaria, sin perjuicio de admitir también en el seno de esta a aquellos veterinarios que, por la índole de sus cargos oficiales, no tengan obligación de colegiarse, y a condición de procurar que desaparezca cuanto la Unión Nacional Veterinaria haya adquirido el necesario sentido civil de la asociación, y de respetar la personalidad regional bajo la forma de Federaciones, allí donde las necesidades lo reclamen, siempre que con ello no se vaya en contra de los fines generales de la Unión Nacional Veterinaria.
2ª La Unión Nacional Veterinaria adoptará en lo sucesivo el nombre de Asociación Veterinaria Nacional por expresar mejor este nombre el punto medio de las aspiraciones de los dos partidos profesionales fusionados en esta asamblea.
3ª Quedan nombradas en este acto una Comisión Central de Reglamento y 49 Comisiones provinciales de organización, conforme al detalle de la proposición presentada a este efecto por el Sr. Gordón Ordás y constituidas por las personas que en ellas se indican.
4ª Cuando se nombre el Comité Central definitivo para la dirección suprema de la Asociación Veterinaria Nacional, dicho Comité se encargará de estudiar e ir poniendo en práctica el contenido de las ponencias y proposiciones aprobadas en esta Asamblea, a cuyo efecto se asesorará de las personas que estime conveniente, pero esto sin perjuicio de que mientras tanto la Comisión Central de Reglamento, en funciones de Comité provisional, procure ir gestionando la realización de las cuestiones que se consideren más urgentes de entre las aprobadas durante el curso de la Asamblea.
5ª Se confiere a la Comisión Central de Reglamento la representación de la Asamblea para entregar y trabajar las conclusiones parciales adoptadas en esta Asamblea que tengan relación con los poderes públicos.

“Acta de constitución de la ANVE, 1 junio 1923”, en Boletín de la ANVE, nº1, marzo 1924, págs. 4 – 5.


[Finalmente la Asociación Nacional Veterinaria Española (ANVE) se fundó el 1 de junio de 1923, como consecuencia de los acuerdos adoptados en la Asamblea Nacional Veterinaria celebrada el año anterior. La reunión constitutiva se celebró en Madrid, “hora las tres y media de la tarde y en el domicilio de la proyectada Asociación Nacional Veterinaria Española, sito en la calle de Jardines, número 13, principal”. La autoridad gubernativa había aprobado el Reglamento el 17 de abril. Se organizó “a base de la antigua Unión Nacional Veterinaria, previa transformación de sus estatutos”].


[El Comité Central Directivo lo integraron Dalmacio García Izcara presidente, Félix Gordón Ordás secretario – tesorero, Tomás Campuzano vocal catedrático, León Hergueta Navas vocal militar, José García Armendáritz vocal pecuario, Juan de Castro y Valero vocal titular, Joaquín Hernández vocal pecuario municipal, José Arroyo vocal libre de las ciudades, Lucio Amalio García vocal libre de los pueblos y Fernando Arribas Mayner auxiliar de secretaría – tesorería. En su deseo de mantener unida a la clase veterinaria, Félix Gordón Ordás cedió la presidencia a Dalmacio García Izcara].

La Semana Veterinaria, nº336, 4 junio 1923, págs. 193 – 194. “Ya está constituida legalmente”.


Después de unas modificaciones ligeras que fue preciso hacer en el Reglamento de la Asociación Nacional Veterinaria Española, a indicación de la Dirección General de Seguridad, ha sido por fin aprobado dicho Reglamento en el Gobierno civil de Madrid; y como, por otra parte, el martes pasado día 29 de Mayo [de 1923] se celebró la sesión de constitución del organismo, ya tenemos nuestra Asociación Nacional legalmente formada y en disposición de entrar en funciones, para ir cumpliendo los fines con que se ha constituido.


El original del Reglamento está desde hace días en la imprenta, y tan pronto como lo terminen de imprimir y encuadernar, se distribuirá entre los asociados, a fin de que todos lo conozcan, estudien bien y se percaten de cuáles son sus derechos y sus deberes, pues a nadie se le ocultará que no es buen miembro de una colectividad más que el asociado activo, es decir, aquel que, además de satisfacer puntualmente sus cuotas, labora sin descanso por lograr el triunfo de los fines de la Asociación, una vez bien percatado de ellos. El asociado pasivo, o sea aquel que se limita a inscribirse y si acaso a pagar sus cuotas, sin moverse para más ni preocuparse de nada – tipo que por desgracia es el que más abunda en todas las agrupaciones – constituye una rémora en vez de una ayuda, porque él es quien impide que la Asociación adquiera verdadera pujanza y quien más reclama cuando se ve en un aprieto, y es también el que más vocifera si no se le puede ayudar en tal momento, precisamente porque su pasividad y la de aquellos que son como él han impedido que la Asociación sea fuerte y tenga, por consecuencia, la debida eficacia. Laboremos, pues, todos por el desarrollo de los asociados activos.


Muchas veces lo hemos dicho, y lo repetiremos cuantas sea menester: es un lamentable error esperar la redención de la Clase de un hombre o de un grupo, limitado de hombres. Para que la Clase pueda redimirse lo primero que hace falta es que esta idea se convierta en una verdadera obsesi6n de la mayoría de los veterinarios, a fin de que la tengan presente en todos los momentos y encuentren en ella las energías suficientes para actuar sin desmayo. Limitarse a criticar el estado en que se encuentran nuestros asuntos, es hacer obra negativa, punto menos que infecunda. Está bien la crítica de lo malo, pero a condición de seguirla de aportaciones hacia lo bueno. Negar siempre es manía peligrosa; destruir siempre es práctica nociva. Tras de una negativa debe venir una afirmación; después de haber destruido una cosa, precisa edificar otra que la aventaje. Solamente así se realiza la obra perfecta.


Es frecuente que en las ferias, en las reuniones de los distritos, en las tertulias de los cafés y en todo momento en que se encuentran juntos algunos veterinarios, se digan pestes contra los Colegios, contra el Patronato de titulares, contra la Asociación Nacional, contra todo organismo profesional, en una palabra, Y después de vaciar la bilis, los reunidos se separan tranquilamente, para volver a repetir lo mismo en la próxima reunión, al cabo de algunos días o al cabo de algunos meses. A esos murmuradores tan abstraídos por la obra negativa cabría argüirles así: “Todas las organizaciones veterinarias de carácter social, lo mismo las oficiales que las privadas, marchan efectivamente muy mal; pero ¿qué han hecho ustedes para conseguir que marche algo mejor? Los Colegios se sostienen en cada provincia por la labor constante de dos o tres compañeros, siempre los mismos; la Asociación Nacional vive por el esfuerzo ininterrumpido de no mayor número de veterinarios. Ustedes, además de murmurar, ¿qué hacen? ¿Propagan las instituciones profesionales? ¿Impulsan las reuniones de distrito? ¿Llevan iniciativas de progreso? Pues si nada de eso hacen, ¿con qué derecho se quejan? Si saben que son muy pocos los veterinarios que se interesan y trabajan por la mejora de la Clase y de sus instituciones; ¿por qué, en vez de perder el tiempo en criticarlos, no les echan una mano, y traen nuevos asociados, defienden la colectividad y aportan ideas de mejora?” Y a buen seguro que no sabrían qué contestar.


Menos murmuraciones y más actos, compañeros maldicientes. Cuando ya debíamos estar planeando el medio de establecer una sólida y justa clasificación de partidos, nos encontramos con que no están asociados arriba de la tercera parte de los veterinarios en ejercicio, con que de estos son muy pocos los que se preocupan de organizar los distritos, con que un gran número de Colegios no dan señales de vida. ¿Dónde podemos ir a parar así, si no al fracaso de lo que se intente? Y mientras tanto, crece cada vez más la repugnante planta del esquirolismo en nuestra profesión; los muchachos que salen de las Escuelas no saben por dónde encaminarse para ejercer, y la obra social soñada ni siquiera se puede iniciar. Que los hombres de corazón reaccionen y logren con sus propagandas reorganizar bien los Colegios y traer veterinarios a la Asociación Nacional. Esto es lo que debemos pedir y procurar, pues siguiendo como vamos ganará también el escepticismo a los pocos que aun conservan la fe y se echará a rodar el edificio que tantos trabajos y sudores costó cimentar. ¿Y quiénes serán los veterinarios, amantes de su carrera, que quieran cargar con responsabilidad tan tremenda para lo porvenir? Que cada cual consulte a su conciencia y proceda después.

Publicaciones

Suscripción boletines

Asociación Española de Historia de la Veterinaria.

Contacto

C/ Villanueva nº 11
28001 Madrid
secretaria@historiaveterinaria.org

Compártelo en...

ShareShareShareShareShare

Desing:factorcreativo.com